martes 31 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Dicen que el mundo no volverá a ser el mismo, y existe la incertidumbre de si será peor –si gana la biopolítica; distopía ya a la vista– o tal vez pueda mejorar si la presión social mundial los obliga
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La covid-19 ha puesto al desnudo todas las hipocresías del neoliberalismo, y esto no es un problema de mamertos redivivos, ni de falsos dilemas como el de “coronaviros o economía”. ¿Qué es un dilema? Volvamos a los clásicos de la filosofía para empezar a entenderlo; a los conocimientos que han sido declarados inútiles porque no contribuyen al crecimiento económico basado en el desigualitarismo y deshumanización más brutales, que no se conocían desde la época de la esclavitud. “Capitalismo e ideología”, de Thomas Piketty, lo demuestra con detalle, en su último y espléndido libro, buenísimo para leer en tiempos de cuarentena, o sin ella; es un imperdible. La pretensión del falso dilema no es otro que el de acallar e invisibilizar a quienes han alzado su voz para señalar que la pandemia covid-19 no es solo un asunto sanitario –que lo es– sino de repensar y criticar lo que los grandes centros de poder mundial han impuesto al mundo, con la anuencia de Estados debilitados; que obedientes, han desmantelado el Estado de bienestar.

Dicen que el mundo no volverá a ser el mismo, y existe la incertidumbre de si será peor –si gana la biopolítica; distopía ya a la vista– o tal vez pueda mejorar si la presión social mundial los obliga, o tal vez se imponga una utopía de “capitalismo con rostro humano”. Es un debate político crucial, o mejor, de filosofía política; y las posiciones conforman todo un caleidoscopio, a veces sombrío, a veces esperanzador. Apenas la tal “curva” se aplane, tal vez nos lo podemos pensar mejor. Hay filósofos como el esloveno Zizek, que creen que el “virus subversivo”, asestará un golpe definitivo al capitalismo; o como el coreano Byung-Chul, que el capitalismo tal vez seguirá con más vigor; o como el italiano Agamben, que creen que el Estado de excepción mutará a situación normal, bajo el capitalismo de vigilancia, que convertirá a la “big data” en el nuevo soberano. Seguro que Carl Schmitt estaría de acuerdo. Por lo menos ya tenemos la tecnología G-5 en marcha: Trump y Xi.

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