martes 15 de octubre de 2019 - 12:00 AM

Palabras inútiles

¿Pero cuánta democracia real ha tenido Colombia, como para decir que ya agotó su esencia? Poca y a veces ninguna; pero la que tenemos –o aún nos queda– debe ser defendida a toda costa.
Escuchar este artículo

Desacreditar las instituciones democráticas, en especial al poder judicial y al legislativo, es arma predilecta para encaminarse hacia el autoritarismo y su pariente próximo, el fascismo. Si ya se está en poder ejecutivo, entonces los otros gobiernos –por lo menos el anterior– están podridos, y si no logran las mayorías parlamentarias, pues habrá serias dudas sobre el legislativo, y debemos recurrir a la semilla, a la voz del pueblo, a los plebiscitos y a los referéndums; y si es necesario a los linchamientos.

Se agita el cotarro político en estos días, a propósito de la indagatoria al senador Uribe en la Corte Suprema de Justicia, en las presiones inflamadas a la Constitucional si cuestiona la Ley de Financiamiento, que no es otra cosa que una reforma tributaria en favor de los más ricos, pero no es por eso que la tumbarían, sino por errores y fallas en su trámite. Si cae, el nefasto ministro de Hacienda –que ahora nos lo mandan para lo de Santurbán– avisa de una hecatombe jamás vista, tal vez de la misma familia con la que amenazan los delirantes seguidores del “Presidente eterno”.

Está de moda decir que las democracias están muriendo, y existen muchos estudios que así lo muestran, como el de Steven Levitsky y Daniel Ziblat “Cómo mueren las democracias”. ¿Pero cuánta democracia real ha tenido Colombia, como para decir que ya agotó su esencia? Poca y a veces ninguna; pero la que tenemos –o aún nos queda– debe ser defendida a toda costa. Estamos hartos de violencia, injusticia e indignidad humana.

Post scriptum. “Honorabilidad” y “Amor a la Patria” fueron expresiones usadas por el joven Duque y el senador Uribe para dar caña a las huestes, que creen que se puede estar por encima de la Justicia. Son expresiones que puede usar cualquiera para justificar sus errores políticos, y hacer creer que los “otros” están equivocados, que no tienen honorabilidad ni amor a la patria. Así también piensa Trump, que traiciona a los kurdos y no reconoce a sus abogados.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad