martes 08 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Palabras inútiles

El principio básico de todos los extremistas -incluidos los que usan el oxímoron de que están en el centro- es el uso de la violencia
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Los extremistas, que catalogan de bobos, tibios o estúpidos a todos los que no nos situamos en sus trincheras, se empeñan en convertir en artículo de fe la idea de que la política es solo binaria, o no es política. ¡Pobre Aristóteles y qué bestia ese Maquiavelo! Es, por supuesto, un binarismo, plano, chato y vulgar, que no entiende la esencia de las matemáticas y la lógica binarias, sin las cuales hoy día no podríamos dar un paso. Ese binarismo romo en política -o en sexualidad- causa enormes males a la humanidad y nos retrotrae a la premodernidad, y a la negación de la política. Nos basta un garrote, la guerra y desconocer los derechos humanos fundamentales. A Hitler -guiado por su sacerdote máximo Schmitt- le encantaba eso del “nosotros y los otros”, y ya sabemos en qué paró ese desaguisado. El principio básico de todos los extremistas -incluidos los que usan el oxímoron de que están en el centro- es el uso de la violencia, la negación de los derechos humanos, el nacional populismo; llevan a la ruina las democracias reales. No es raro ver competir a Petro y al exmesías por sus lindas posturas extremistas.

Entre el ser y la nada, entre el cero y el uno cabe el universo entero, pero el mundo no es lo que parece, no es solo blanco o negro sino multicaleidoscópico. Toca pensar, saber y conocer un poco. No es difícil; el desdichado Aristóteles ya descubrió que “Todos los hombres desean por naturaleza saber”.

Post scriptum. Nos dicen que el generalísimo Zapateiro desmonta la doctrina “Damasco” porque sus exjefes de Acore se lo recomendaron. En España unos exaltos mandos le piden al Rey Felipe resucitar la dictadura franquista y que fusile al 50 % de la población indeseable. El repudio público de la propia Fuerza, de los políticos -incluidos los que los atizaron- fue total y contundente. Aquí nada nos escandaliza, ni Damasco, ni la burda picaresca para tumbar el Acuerdo de Paz y a la JEP, ni los tristes trinos de AUV.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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