martes 26 de mayo de 2020 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Colombia está harta de que no existen delitos de sangre, pero si el ostensible usufructo material heredado, el usufructo del capital social constituido con el ejercicio del crimen.
Escuchar este artículo

Las decisiones de Gobierno no solo deben ser legales y legítimas sino parecerlo. Nombrar a Jorge Tovar como Coordinador de Víctimas del Ministerio del Interior es un auténtico acto de provocación y una bofetada más en el progresivo y planeado ambiente hostil contra el proceso de paz pactado entre el Estado colombiano y las Farc. Tovar alega que no existen los “delitos de sangre” al menos en la modernidad occidental. No existen en el Código Penal, pero es de uso común en nuestro país: hay venganzas que aún no terminan, con su reguero de víctimas. Lo de Tovar está cargado de un enorme simbolismo, puesto que nombrar al hijo de un criminal de la talla de Jorge 40, extraditado y condenado en Estados Unidos por narcotráfico y que ahora llegará, tal vez a ser juzgado por sus centenares de víctimas, constituye una afrenta moral para la sociedad colombiana y para la República.

Colombia está harta de que no existen delitos de sangre, pero si el ostensible usufructo material heredado, el usufructo del capital social constituido con el ejercicio del crimen. Pero tal vez no sea un problema personal de los Tovar sino del Gobierno. El joven Tovar no se arredra, y exhibe “valentía”, que lo lleva incluso a reconocer y criticar los crímenes del padre cuando se le pregunta por ellos. Ojalá no sea una cínica y falsa valentía. Tiene derecho a trabajar, hasta en las más encumbradas dignidades del Estado, pero no en un lugar equivocado, dada la oscura atmósfera de su entorno familiar y social, por muy inocente que sea o pueda ser.

Post scriptum. Una fotografía muestra el apretón de manos entre un hijo del asesinado periodista Khashoggi en Estambul, y el príncipe heredero de Arabia Saudí –sin miedo a la covid-19– , presunto beneficiario del crimen, para sellar el pacto de perdón a los criminales –¿pesos pesados?– que permite salvar la vida de estos, como prevé la ley islámica allí. Críticos dicen que también hubo “dinero de sangre” para aplacar a los Khashoggi, pero ellos lo niegan.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad