martes 12 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Lo absoluto hace siglos que ha muerto -así se trate de la vida-, pero aún parece ser útil para quienes pretenden negar derechos como el del aborto o la eutanasia.
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El domingo pasado, en un interesante debate en “Los Danieles” sobre el derecho al aborto -en las condiciones hasta ahora establecidas- o de la eutanasia, la exfiscal Viviane Morales asumió la posición religiosa de rigor en todas las creencias -al menos las cristianas- de defender la vida como valor y derecho absolutos, pero también que la discusión a nivel jurídico político, en un Estado Social de Derecho, laico y plural debe asumirse con toda racionalidad, a la luz del derecho nacional e internacional. El problema de la racionalidad no se resuelve con ese simple enunciado, que invisibiliza o desconoce el núcleo duro e inamovible de la creencia religiosa, que por lo general pretende subordinar la laicidad esencial del Estado. Lo absoluto hace siglos que ha muerto -así se trate de la vida-, pero aún parece ser útil para quienes pretenden negar derechos como el del aborto o la eutanasia; y la “racionalidad”, convertida en deidad también se usa para discriminar, estigmatizar, oprimir y segregar a la mitad de la población mundial y a otras muchas minorías, como la comunidad LGBTI.

La “racionalidad” es una invención moderna que también ha sido puesta en el yunque implacable de la crítica. Hace poco, un importante cineasta rumano (Cristi Puiu) decía que “la racionalidad no nos protege de nada. No es una solución sino una herramienta. Es como un cuchillo: sirve para cortar el pan, pero también para matar a alguien”. Las más grandes revoluciones -como la francesa y la bolchevique- han estado iluminadas por la “racionalidad”, y han cambiado el mundo para siempre, pero grandes monstruosidades y crímenes se han cometido -y se cometen- en su nombre: y también lo han hecho las religiones monoteístas, sin excepción, con la “racionalidad” del amor al prójimo. Así que tenemos un juego
-a veces perverso- entre racionalidad e irracionalidad que pretende resolverse como si fuera un nudo gordiano, en favor del más fuerte
-como Alejandro Magno-, pero muchas veces no es así, como pasa con la conquista o definición de derechos, con toda racionalidad que impone la dignidad humana.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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