martes 20 de agosto de 2019 - 12:00 AM

Palabras inútiles

“Moby Dick” es grandioso e inmortalizó a Melville; pero Bartleby revolucionó la manera de hacer literatura en el siglo XX, y es la clave para entender la obra de Franz Kafka.
Escuchar este artículo

También debimos celebrar el 1 de agosto el bicentenario del nacimiento de Herman Melville, escritor premonitorio de la literatura del siglo XX. Todo el mundo sabe de las terribles aventuras del capitán Ahab a bordo del ballenero Pequod, para dar cacería y muerte a Moby Dick, la ballena blanca, que envenena y llena de odio al capitán mutilado por ella, y necesitado de venganza. En vida Melville fue un escritor notable, infortunado y olvidado al momento de su muerte en 1891. La inmortalidad le llegó bien entrado el siglo XX, por el redescubrimiento de “Moby Dick” y de toda su obra. Existe un relato singular que dibuja y transparenta las angustias y el sinsentido al que hemos llegado en el mundo contemporáneo; la historia de “Bartleby, el escribiente”, desarrollada en el desolador mundo de los negocios, en Wall Street, en un despacho de abogados. La singularidad del relato –que muchos consideran la prefiguración del absurdo kafkiano– reside en que el escribiente se sume en “una suerte de humilde terquedad, a ejecutar trabajo alguno”, dice Borges en el prólogo de su propia traducción, editada en la célebre “La Biblioteca de Babel; colección de lecturas fantásticas” (Siruela), encargada por el también fantástico editor italiano Franco María Ricci; que recuperó textos y autores insólitos, secretos o conocidos, de Occidente y de Oriente, como solo Borges podía hacerlo.

“Moby Dick” es grandioso e inmortalizó a Melville; pero Bartleby revolucionó la manera de hacer literatura en el siglo XX, y es la clave para entender la obra de Franz Kafka. Bartleby desconcierta con su sempiterna respuesta “preferiría no hacerlo” y se desentiende de todo y de todos; nadie puede hacer nada para sacarlo de ese estado, ni siquiera su todopoderoso jefe: “Yo sería un canalla si me atreviera a murmurar una palabra dura contra el más triste de los hombres”. Muchos críticos han querido ver en Bartleby una parábola de la abrumadora soledad en que se debate el mundo actual; “un libro triste y verdadero que nos muestra esa inutilidad esencial”, sentencia Borges.

Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad