martes 16 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Ser bien educado en Colombia es empresa difícil, que no se puede confiar solo a las instituciones educativas, públicas o privadas, desde el jardín hasta la universidad. Y no se trata solo de unos supuestos de calidad, impuestos por instituciones hegemónicas -financieras o comerciales, como el FMI, las calificadoras de riesgos o la OCDE- que privilegian un tipo de conocimiento e ignoran, desprecian o deslegitiman otros; por ejemplo las ciencias sociales, el humanismo o las artes, puesto que las consideran inútiles para el progreso -tal como ellos lo entienden-, es decir, para el crecimiento económico, ahora bajo la égida catastrófica y hegemónica del neoliberalismo.. Se trata de silenciar la crítica, cancelar el pasado o fomentar la ignorancia política, y pretenden compensarlo con la eficiencia técnica, y a veces lo logran, pero es muy insuficiente, y lo que se procura es perpetuar una sociedad obediente, inequitativa, desigual, injusta y opresiva; es decir, sociedades como las latinoamericanas o africanas.

El nuevo gobierno quiere modificaciones sustanciales en las estructuras educativas; y seguro que es más fácil hacer reformas tributarias, de la justicia y de la política; puesto que la educación influye de fondo los tuétanos mismos de la sociedad, a la hora de la verdad es tocar la inercia de la civilización, los usos, hábitos y costumbres, de todos los habitantes del país. Es, sin duda, el gran reto, tan importante o más que lograr la “Paz total”. Algunos creen que los ministerios más estratégicos son el de Defensa o de Hacienda, pero el que debe privilegiarse, con planes sostenidos de Estado a largo, es el de Educación; que lo tiene difícil cuando toca lidiar con la obstinación de la reacción ultraconservadora, que siempre se opondrá a la buena educación en historia política, religiosa y sexual; no le sirve sino la caverna. Ahora amenazan con “cartillas” y catecismos -como le gustaban al padre Gaspar Astete, que se usó - ¿usa? – por más de 500 años. Más que evangelizar, es indispensable la historia de las religiones, punto nodal para entender todas las intransigencias, intolerancias y violencias.

eruedas41@gmail.com

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