martes 11 de junio de 2019 - 12:00 AM

Palabras inútiles

Nadie ha dibujado una sociedad tan indeseable como Orwell en ‘1984’.... los monopolios todopoderosos de la alta tecnología nos han llevado más allá, a la sociedad totalitaria.

Referimos “totalitarismo” a Estados opresivos –deshumanizantes- que quieren ser toda la sociedad. Funcionó bien en el siglo XX y fue el substrato de las guerras mundiales; también creímos que el nazifascismo había sido derrotado, pese al triunfo de la URSS. Hubo culto a Stalin en el que incurrió buena parte de la intelectualidad europea, con excepciones, como George Orwell, después de publicar la sátira ‘Rebelión en la granja’, pero sobre todo por ‘1984’, novela distópica sobre el totalitarismo, el control de la sociedad por el “Gran Hermano”, que todo lo ve, vigila, tergiversa, reprime, anula; con el odio, el miedo, el neolenguaje y la mentira. Nadie ha dibujado una sociedad tan indeseable como Orwell en ‘1984’. Con algunas salvedades ahora, pues no es necesario el Estado totalitario; los monopolios todopoderosos de la alta tecnología nos han llevado más allá, a la sociedad totalitaria.

Dadas ciertas distracciones de la gran hipocresía nacional, ha pasado desapercibido el 70 aniversario (8 de junio) de la primera edición de ‘1984’, “best seller” de larga duración. Sus premoniciones fueron aterradoras, pero por distópicas nadie pensaba en su realidad; hoy vivimos de lleno en ellas con “normalidad”, y si agregamos las nuevas provisiones tecnológicas como drogas, prótesis, implantes, robots, algoritmos, inteligencia artificial, 5G, pues quedamos bajo vigilancia total y global; la sociedad totalitaria perfecta, más si la adobamos con ‘Un mundo feliz’ de Aldous Huxley (1932); y no digan que no nos habían avisado. Estas distopías dejaron de serlo y no se les ve horizonte, parecen irreversibles, más graves que la crisis ambiental y el calentamiento del antropoceno.

Post scriptum. ¡Ay la infantocracia! Lo de menos son los niños, lo importante es el ataque a las Cortes, al Congreso, al Estado de Derecho, a la Constitución del 91, el llamado a la rebelión en la calle; los mismos de la “ideología de género”, de los falsos positivos, los enemigos de la educación sexual y de toda educación, los de la familia perfecta. Como diría una senadora analfabeta: “lean, vagos”.

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