martes 16 de abril de 2019 - 12:00 AM

Palabras inútiles

El acoso y abuso sexual no es monopolio de la Iglesia católica. Si creemos a la ciencia de la estadística, existe una distribución normal por todas las instituciones.

Dice el reconocido cineasta francés Francois Ozon –que estrena la película ‘Gracias a Dios’- que “La Iglesia no cambiará si no la obliga la justicia (....) La institución ya no puede seguir barriendo sus escándalos bajo la alfombra. Es demasiado tarde”.

La película ha causado gran impacto en Francia y España, y lo hará en otros países. El guión está centrado en la historia del padre Bernard Preynat, que abusó de más de 70 jovencitos. Por inacción el arzobispo Philippe Barbarin se vio presionado a renunciar, pero el papa Francisco no se pronunciará –dijo- hasta que la justicia francesa no cierre el caso. El acoso y abuso sexual –siempre centrado en el poder- no es monopolio de la Iglesia católica. Si creemos a la ciencia de la estadística, existe una distribución normal por todas las instituciones: en la familia, el deporte, la universidad, la política, la industria del cine, el trabajo, etc.; en donde quiera que existan estructuras de poder. No es un consuelo de tontos; pues la Iglesia es una institución muy particular, que durante dos mil años ha concentrado poderes universales, así en la edad Moderna haya ido en declive gradual.

El luminoso libro de Peter Brown –gran historiador de la Antigüedad tardía y la relación entre Iglesia y sociedad–, ‘El cuerpo y la sociedad’, nos muestra que el cristianismo desde sus inicios ha mantenido una relación tortuosa y perturbadora en cuanto a la sexualidad, a través de los siglos, y que aun hoy no resuelve. Problemas como la abstinencia, el celibato, la virginidad perpetua, la pederastia, la homofilia/homofobia, están ahí, pero hemos llegado al nivel del escándalo mundial y de la corrupción. Por suerte o “gracias a Dios” –como dice el cineasta Ozon–, la justicia y el derecho no canónicos, presionados sobre todo por las víctimas, comienza a tomar en serio las denuncias y la corrupción; y Francisco y sus partidarios parecen estar decididos a no da marcha atrás y superar la crisis que ya tiene cara de cisma.

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