martes 02 de mayo de 2023 - 12:00 AM

Ernesto Rueda Suárez

Palabras inútiles

“Entrampamiento” es una palabra muy promocionada en los últimos tiempos, al menos en ciertos círculos políticos y gubernamentales. Así, por ejemplo, dijeron que hubo un entrampamiento contra Santrich, montado por la DEA y la Fiscalía General –bajo el mando del “non Sancto” Martínez Neira—, y la operación fue tan burda que a nadie le quedó duda. Es una práctica cotidiana en el ejercicio profesional de la política. Entrampamiento también puede ser la supuesta —y esfumada— coalición de partidos con el gobierno para sacar adelante las promesas fundamentales que llevaron al candidato Petro a la presidencia. No es fácil establecer quién quería entrampar a quién, pero lo cierto es que el gobierno encontró más oposición en el partido Liberal —¿liberal de qué? —, el Conservador y el de la U, que en los verdaderos declarados opositores. La conclusión no pudo ser otra que el reajuste del gabinete ministerial, con el sacrificio, al menos de dos grandes pesos pesados como Ocampo y López. Y el más imprevisto de todos, el de la ministra Corcho, con independencia de que nos cayera bien o mal su postura en el proyecto de reforma a la salud. Los tres reemplazos en esos ministerios generan confianza, tanto por la idoneidad técnica como moral, y tal vez el entuerto del entrampamiento en este caso quede disipado, al menos por ahora, y los agoreros de la “gran crisis apocalíptica” tengan que buscar o inventar mejores argumentos.

Petro por momentos se muestra amenazante y asustador, y más valiera que cambiara ese estilo, si puede, porque sin duda genera más obstáculos que caminos para conseguir los cambios necesarios, por encima de los que quieren cambiar, pero sin cambiar nada, en estos 200 años de república.

Post scriptum. ¿Por qué la barbarie se ensaña en dañar la UIS, con independencia de si hay gobiernos de derecha, ultraderecha o izquierda? Deberíamos poder desvelar ese misterio, como el vuelo de ciertas aves, de frecuente reaparición. Una sociedad sin cultura, sin arte, sin ética, en manos de la brutalidad, no es posible; es una ruina y una ruindad.

eruedas41@gmail.com

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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