martes 12 de enero de 2021 - 12:00 AM

Palabras Inútiles

El mundo entero actual está en situación de “optimismo trágico” al intentar superar los desastres globales de la covid-19, y sustituirlo por el abstracto e indefinible “nueva normalidad”
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En estos días he topado con el concepto “optimismo trágico”, acuñado por el psiquiatra Víctor Frankl, quien estuvo prisionero en varios campos de concentración nazis, y logró sobrevivir, desarrollando todo un método que le permitió cultivar la esperanza de vida, día tras día, ante los hechos más crueles y negativos. No se trata de optimismo ingenuo ni de pensamiento positivo para tener la ilusión de que al final “todo saldrá bien”; que el problema es dejar -como por arte de magia- el negativismo; y cambiarlo por el positivismo, lo que se revela como inútil; pues lo que se necesita es dotarse de pensamiento realista, por fuerte que sea. Después de la guerra, Frankl desarrolló su método y le halló aplicación a muchas otras circunstancias críticas graves por las que pueda atravesar el individuo o la sociedad. Aceptar lo malo y decidir cómo reaccionar, para transformar la situación.

El mundo entero actual está en situación de “optimismo trágico” al intentar superar los desastres globales de la covid-19, y sustituirlo por el abstracto e indefinible “nueva normalidad”, que como va la cosa es algo bastante peor que lo que había antes del 2020, pues ya se vio que la riqueza se concentró aun más, y el ingreso no se distribuyó mejor; los países pobres o emergentes demorarán décadas en recuperar su nivel de 2020. El “optimismo trágico” puede ser útil para superar todas las adversidades y obstáculos que agobian al Proceso de Paz, nos lleve a superar la matanza sistemática de líderes sociales, excombatientes de las Farc y defensores de derechos humanos y la estigmatización del pensamiento crítico. Tal vez sea un buen antídoto contra la polarización, el rencor y el odio.

Post scriptum. Todos los “Tirano Banderas” de nuestro Continente quedaron en nada ante las pretensiones golpistas y antidemocráticas de Donald Trump. América Latina respira ahora un aire más prometedor y un ambiente más propicio para solucionar crisis como la de Venezuela, el Proceso de Paz colombiano y estabilizar las relaciones USA-Cuba; pero también con la UE y China.

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