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Felipe Zarruk
Sábado 24 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Con los ojos de Marcos

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Semanas atrás subieron un video en las redes sociales que nos impactó y causó revuelo en los medios ya que la mayoría de comunicadores queríamos tener contacto con los protagonistas de una historia bastante particular en la cual estaban involucrados Marcos Otero y Juan David Pérez, dos muchachos que jamás en la vida se imaginaron estar rodeados de cámaras y micrófonos mientras les hacían cualquier cantidad de preguntas con respecto a su amistad, la cual salta a la vista por encima de todas las cosas.

Juan David nació en Piedecuesta hace 27 años y “soy un milagro porque nací de cuatro meses, medía 25 centímetros, duré en incubadora mucho tiempo y no soy ciego de nacimiento, perdí la vista a los 12 años”. El doctor Leonardo Castellanos, un estupendo médico especialista en glaucoma me dijo que la ceguera de Juan David se pudo haber presentado por una “retinopatía de la prematuridad, se llama ROP”. Desde los 12 años, ‘Juancho’ se devolvió de Barrancabermeja y se vino a vivir solo a su natal Piedecuesta. Se metió de lleno en el fútbol y viajó a España en donde vivió un tiempo. Estando en la Madre Patria se fue para Rusia que estaba realizando el mundial y llegó allí con la firma SERVIENTREGA la cual lo apoya desde hace bastante tiempo.

Fueron a los estadios en donde jugaba la selección Colombia dirigida por Pékerman; Juan quería saber quién llevaba la pelota y por qué lado estaba el balón. Como el único ciego del grupo era él, le explicó a un muchacho que con sus dedos le fuera tocando la cancha imaginaria de su espalda y así “yo podía saber dónde estaba la pelota”. Pasó el tiempo y se encontró con Marcos Otero, tal vez el protagonista de esta historia según lo que pude ver el sábado tres de febrero cuando los conocí. Esa mañana lluviosa llegaron puntuales, a las siete. Se bajaron de la moto y narraron su vida, esa que los terminó uniendo con un cordón umbilical imaginario. Son hermanos de diferente placenta, se iban a encontrar algún día, porque van a estar juntos por siempre.

Juan David sacó su celular, lo maneja a la perfección; buscó fotos, sobre todo las de Sara Lucía, su bella hija, la misma que usa cascabeles en sus zapatos para que su padre sepa dónde está. La mamá se la llevó y eso es lo único que derrumba a Juan David quien juega como los dioses; es zurdo y con esa zurda prodigiosa clasificó a Colombia a los Juegos Paralímpicos de París. ¿Quieren saber cómo juega? Juega como Messi, si no me creen, ¡vayan a verlo! Ese video que subieron a las redes sociales mostrando a Marcos ‘rayándole´ la espalda a Juan David para contarle con sus dedos lo que sucedía en la cancha con el Atlético Bucaramanga, es una muestra de amor puro, de amor de amigos. Los hizo visibles para todos nosotros, ellos lo han sido desde siempre. Trabajan con dos fundaciones, Juan le enseña a otros ciegos a orientarse y a moverse, ¿cómo la ven?

Soltamos lágrimas, el alma se calentó con el desayuno, con el chocolate. Marcos secó las suyas con la camiseta, les regalé un libro del Atlético, un beso y un abrazo. No quieren inspirar lástima, ser ciego es una discapacidad, no una enfermedad. Mi hermano entrena a Juan David, quería verlo, lo pude hacer, pero con los ojos de Marcos, quien me los prestó por un ratico para ver el alma de un milagro llamado Juan David. Gracias Dios por lo que vi y por conocerlos. ¡Son maravillosos!

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