domingo 28 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Con los zapatos de Suárez Guzmán

Deben permitir que Suárez sea el arquitecto que remodele las estructuras y ustedes queridos directivos están en la obligación de rodearlo con buenos maestros de obra, porque atención, si sientan a Luis Fernando en una silla tan caliente y lo queman, ¡por aquí no vuelve nadie!
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Felipe Zarruk

Hace un par de días y luego de la salida de Sanguinetti de la dirección técnica del Atlético Bucaramanga, los integrantes de la junta directiva del equipo fueron a buscar a Luis Fernando Suárez Guzmán, quien luego de la brillante campaña de Atlético Nacional en la Copa Libertadores que conquistó en 1989, se retira cuando contaba con 28, tal vez 29 años de edad, e inicia su carrera como técnico en el cuadro verdolaga.

A la dupla técnica integrada por el doctor Francisco Maturana y Diego Barragán, Suárez les ayudaba en la cancha con los movimientos tácticos y las instrucciones a sus compañeros. Recuerdo como si fuera hoy un partido en donde Luis Fernando ingresa y arregla un juego que estaba embolatado ante Racing de Avellaneda.

Desde esa época arrancó su paso por los bancos de varios equipos de Colombia y el exterior, así como el manejo de varios seleccionados que han tenido participación en copas del mundo como Ecuador y Honduras.

También dirigió a los muchachos de nuestro combinado patrio en el Campeonato Esperanzas de Toulon, en donde ganó dicho torneo, además de varios títulos que cuelgan en su chaqueta como director técnico.

Hace cinco días asumió como adiestrador de los leopardos, pero la pregunta que nace siempre que asoma la cabeza algún director técnico por Bucaramanga es: ¿cuánto va a durar el profesor Suárez con nosotros?

Lea también. El efecto Luis Fernando Suárez en el Atlético Bucaramanga entrega el primer gran resultado

Pienso de manera contundente que la llegada de un hombre de sus características es la última oportunidad que tiene el Atlético de tener a un técnico de esa estatura futbolística para poder crecer. Con su arribo, se debe remodelar por completo la fachada institucional, porque de lo contrario de nada sirve meterle muebles nuevos a una casa vieja, la cual tiene profundas grietas en sus cimientos.

Hay que elaborar un proyecto que no sea solo carpetas con papeles. Deben aprovechar la experiencia de Suárez Guzmán, quien debe tener en su huerta varios cultivos que den frutos a corto, mediano y largo plazo.

Luis Fernando es un caballero del fútbol, que usa chaquetas para el crudo invierno y camisas de algodón en el intenso verano. Porque el fútbol es de estaciones y él sabe que por el oriente sale el sol y también a qué horas se oculta.

Dejen que el estratega antioqueño les diga qué tipo de pintura utilizar en la fachada, no para maquillarla, porque si escogen pintura barata, cuando pase el primer aguacero se la lleva por completo.

Deben permitir que Suárez sea el arquitecto que remodele las estructuras y ustedes queridos directivos están en la obligación de rodearlo con buenos maestros de obra, porque atención, si sientan a Luis Fernando en una silla tan caliente y lo queman, ¡por aquí no vuelve nadie!

Por lo menos no de estas características. Que la camisa y los zapatos no sean para una sola postura. No traigan a Luis Fernando para que salve la patria, déjenlo para que la refunde.

Y tampoco pensemos que porque le ganó a Nacional, mañana va a salir campeón o si llega a perder un par de juegos, lo vamos a sacar a patadas.

Recuerden que primero se endereza la parte institucional, que la deportiva va a caminar solita, con los zapatos de Suárez Guzmán.

¡Bienvenido y a trabajar se dijo!

Chao y hasta la próxima.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad