domingo 28 de junio de 2020 - 12:00 AM

El ‘Cañón’ de Casares

Alcanzó a jugar con ‘La Bruja’ Juan Ramón Verón y con Hugo Ernesto Gottardi en la delantera del cuadro ‘Pincha’.
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Columna de
Felipe Zarruk

El 27 de julio de 1957 nació en Carlos Casares, provincia de Buenos Aires, el delantero argentino Carlos Enrique Landaburo Byrne.

Su padre don Enrique, era trabajador ferroviario y mientras doña Josefa cuidaba de sus dos hijos, uno de ellos, Carlitos, le daba a la pelota en su club Huracán afiliado a la liga casarense y cuyos colores son el amarillo y azul, como los de Boca.

El ‘Mono’ Landaburo trabajaba como cajero en un supermercado y se fue a prestar el servicio militar. Estando en esas, jugó un torneo nocturno con todo el comercio de Carlos Casares y un amigo de su padre lo observa y lo llevó a Estudiantes de La Plata a finales del 75 y cuando ya maduraba el año 76.

Alcanzó a jugar con ‘La Bruja’ Juan Ramón Verón y con Hugo Ernesto Gottardi en la delantera del cuadro ‘Pincha’.

A los pocos días, ‘La Bruja’ voló con todo y escoba al Junior de Barranquilla. Bilardo era el técnico y lo puso como puntero izquierdo y luego como piloto central. Carlos tenía buena estatura, era zurdo y aparte le daba a la pelota como si tuviera un cañón en su botín izquierdo, lo que lo lleva a firmar por Atlanta en 1981 y cuyo técnico era Eduardo Luján Manera.

Hizo 27 goles y dos muy recordados a Uruguay en el estadio Centenario en un partido amistoso, lo que genera su venta al Atlético Bucaramanga por 60.000 dólares en 1982, en donde anota 23 goles (sin contar los juegos amistosos) hasta el año 1983 y retorna a su país para jugar en equipos de la B argentina, el nacional B y los clubes del disputado ascenso gaucho.

Anotó muchos goles en El Porvenir, Los Andes, Nueva Chicago, Laferrere con el cual asciende al Nacional B, Caracas de Venezuela y Arsenal de Sarandí.

Aquí en Colombia sufrieron Falcioni, Munutti, Zape, Quintabani, Oviedo, Vivalda y muchos más su fuerte remate en los tiros libres.

Una tarde se le gana al Quindío con un gol de él, arman la barrera y el ‘Cañón’ Landaburo estrelló la pelota en la humanidad del volante argentino Manzi, quien duró privado varios minutos en el césped del ‘Alfonso López’.

Dirigió muchos años junto al ruso Zielinsky y hoy en día descansa en su bello refugio en Avellaneda junto a su esposa Katty y sus hijos Jesús y Celeste. Gran tipo, hecho de buen ‘metal’, su artillería estuvo armada con pólvora de humildad, profesionalismo y apuntando siempre al blanco de la honestidad.

Grande ‘Cañón’ de Casares.

Fuerte abrazo y hasta la próxima.

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