lunes 29 de octubre de 2018 - 3:24 PM

El último beso

El jueves pasado a eso de las 11 de la mañana, recibí la llamada de Gustavo Aceros hijo de "Cuca" en donde de manera fraternal me autorizaba para visitar a su padre en la Fundación Cardiovascular de Santander.

Sin pensarlo más de una vez, junto a mi amigo Alejo Oviedo pusimos primera en su auto y llegamos bajo un ardiente sol al centro médico ubicado en el barrio El Bosque, en donde me recibieron con un especial respeto. 

Subí por uno de los ascensores a la habitación 804 en donde estaba Hermánn, quien dormía y roncaba como un oso hibernando.  Luego de saludar a las enfermeras y al doctor Jorge, crucé de manera silenciosa el umbral de la puerta del recinto y me dediqué a observarlo mientras oraba por su estado de salud. 

Era medio día y de repente las enfermeras y el mismo médico me invitaron a que lo despertara y le hablara porque ya era hora de que "Cuca" recibiera su medicina y su alimento.  Ellas le hablaron al oído y cuando el delantero del Bucaramanga, Cali, Medellín, Millonarios y la selección Colombia abrió los ojos, se estrelló con mi mirada llorosa y mi voz ronca que le saludaba al tiempo que él sonreía y balbuceaba:

 "Es un placer... Es un placer”.  Fue un encuentro cargado de pólvora nostálgica ya que cuando le envié saludos de su compadre el "Loco" Rolando Serrano y del "Caimán " Sánchez se intentó bajar de la cama para abrazarme mientras las enfermeras le sujetaban por los brazos. 

Le grité que lo quería mucho y mientras le aplicaban sus medicamentos, di un par de pasos y me dirigí a la cabecera de la cama, desde donde le pude dar el último beso en la frente a quién batió en singular duelo a la "Araña Negra" Lev Yashin en el mundial de Chile 62. 

Las enfermeras le decían que me diera uno y "Cuca" muy coqueto dirigió su boca hacia Marcela, una enfermera muy bonita que ocultaba sus bellos ojos en un par de gafas de aumento.

La risa de todos fue general y mientras intentaba despedirme, me alcanzaron un par de pañitos para secar el torrente de lágrimas que empapaban mi camiseta.  Ayer "El Cuca" se acaba de despedir de las canchas terrenales y se fue al vestuario celestial en donde lo estaban esperando 16 de sus compañeros de aquella inolvidable selección de Pedernera, incluyendo a su compadre Marcos Coll. 

Gracias por todo, por tus risas, por tus enseñanzas, por la bondad para todos y por los recuerdos imborrables que dejaste en miles y miles de familiares, jugadores y amigos.  Gracias por la campaña del 84, gracias porque fuiste mi padre durante 12 años.

Ahora soy yo el que no está para fiestecitas.  Nostálgico abrazo, Chao y hasta la próxima.

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