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Felipe Zarruk
Sábado 03 de febrero de 2024 - 12:00 PM

En Armenia me hicieron una encerrona

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Hoy nos vamos a referir en nuestra columna dominical al ingeniero Juan Cristóbal Fajardo, quien llegó a este mundo un 14 de abril de 1947 y se crio en el barrio Gaitán. Nació precisamente un año antes del asesinato de Jorge Eliécer, suceso conocido como el ‘Bogotazo’ y en medio de las convulsiones propias de un país que se incendiaba por cuenta de las disputas internas, creció el pequeño Juan quien asistió a la escuela pública y luego culminó sus estudios secundarios en el reconocido Colegio Salesiano.

Pasó derecho y sin arrugas a la Universidad Industrial de Santander –UIS- en donde estudió Ingeniería Mecánica y se graduó en 1972. Le salió trabajo en Barrancabermeja y alcanzó a vivir tres años en el puerto petrolero, regresó a Bucaramanga en donde le esperaban nuevas aventuras empresariales y deportivas. Nunca jugó fútbol, pero le agradaba este deporte y por este motivo empezó a patrocinar escuelas infantiles desde la casa de apuestas La Perla con la cual estaba vinculado desde hacía varios años.

Tuvo sus primeros acercamientos con la Liga Santandereana de Fútbol y terminó organizando cuatro hexagonales de la Cancha Marte de donde no salía los fines de semana. Apoyó de manera constante al balompié aficionado y también las transmisiones radiales de varios medios de comunicación en los cuales tuvo muchos amigos. Inclusive recuerda anécdotas geniales con un reconocido personaje cuyo nombre es Ricardo Morales, pero todo el mundo le dice ‘Tosecita’.

‘Tosecita’ siempre transmitía partidos en la barriada y un día llegó hasta la oficina de don Juan Cristóbal en la carrera 16 entre calles 36 y 37, le dijo que se iba para Suratá y que por favor le ayudara porque iba a transmitir una corrida de toros en dicho municipio. El ingeniero Fajardo le dijo que sí, le ofreció doscientos mil pesos y ‘Tosecita’ se fue feliz a la bella población santandereana. Don Juan estaba desocupado ese domingo e intentó sintonizar en el radio el relato de ‘Tosecita’, el cual nunca apareció en el dial por más de que don Juan revolcó la aguja del radio por un lado y otro.

El lunes muy temprano ‘Tosecita’ fue a cobrar su plata y don Juan le dijo que no le iba a pagar porque no había escuchado nada. ‘Tosecita’ muy fresco y tranquilo le respondió: “Vea don Juan, los toros iban en un camión para Suratá y el camión se metió en un hueco y no pudo pasar; entonces yo me fui para el Colegio Integrado Camacho Carreño, había un bazar y le transmití un baile ni el hijueputa”.

Don Juan estuvo vinculado muchos años como socio y accionista del desaparecido equipo Alianza Petrolera junto a su gran amigo Damián Castillo y también fue directivo del equipo Atlético Bucaramanga gracias a la invitación que le hizo Rodrigo Barbosa. En el año 2000 “los capos del equipo me hicieron una encerrona en Armenia y me dijeron que el problema del Bucaramanga era el técnico Edgar ‘peinadito’ Ospina y que si ese señor seguía ellos no jugaban más. Fue un momento difícil”. Fue vicepresidente del Atlético y cuando Reynaldo Amaya se fue para la Federación, se convirtió en presidente seis meses. Sufría cuando su hijo Cristian jugaba, sobre todo por los insultos de la gente, pero después su caparazón se acostumbró y tiempo después el corazón le pasó factura. Ya está desvinculado de todo, lleva una vida tranquila y soltó una frase genial: “Los equipos de hoy se arman con plata y no con buenos jugadores”. Dice que Montanini, Marini y Willington fueron los tres mejores jugadores que él vio. Un abrazo don Juan y siga patrocinando transmisiones a ‘Tosecita’.

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