domingo 07 de junio de 2020 - 12:00 AM

¡Frascuelli me trajo la plata!

Eran famosos los clásicos Conucos contra Terrazas, en los cuales brillaba el buen trato al balón de cuero, la enjundia y la pierna fuerte de ‘Chucho’, Lali y Sergio Mantilla, ‘Memego’, Álvaro Mario y ‘El Negro’ Ramírez, Julio Guerrero, Fabio Gordillo y los hermanos Duque, entre otros.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Felipe Zarruk

El 18 de mayo de 1958 nació en el Pueblito Viejo de El Socorro, Santander, uno de los más aguerridos jugadores que vi en mi vida tanto en el fútbol de barriada como en el fútbol profesional, ese es Jesús Ramón Uribe Serrano más conocido como ‘Chucho’ Uribe.

Don Jesús su padre, se viene para Bucaramanga con su esposa doña Carmen y sus tres hijos y se convierten en los primeros pobladores del barrio Las Terrazas, en donde ‘Chucho’ desarrolla parte de su vida futbolística en la cancha que quedaba empotrada en una cañada natural rodeada de bambúes y tenía límites con la famosa fuente de soda Nataly y la iglesia del Espíritu Santo.

Eran famosos los clásicos Conucos contra Terrazas en los cuales brillaba el buen trato al balón de cuero, la enjundia y la pierna fuerte de ‘Chucho’, Lali y Sergio Mantilla, ‘Memego’, Álvaro Mario y ‘El Negro’ Ramírez, Julio Guerrero, Fabio Gordillo y los hermanos Duque, entre otros.

Las trompadas no faltaban en esos partidazos de los sábados en la tarde. ‘Chucho’ estudiaba en el ‘Agusti’ y allí lo vio el lateral derecho Carlos Gaviria, quien lo recomienda al Bucaramanga.

Uribe jugaba con Tejidos Galtex y al llegar al cuadro leopardo, el técnico uruguayo Raúl Bentancurt lo observa en las prácticas y le brinda la oportunidad de jugar en varios partidos como titular marcando la punta derecha. Se ganaba 7.500 pesos de sueldo a la vez que estudiaba derecho en la UNAB.

Una noche ante el Cristal Caldas a ‘Chucho’ le tocó marcar al gran puntero izquierdo ‘Toño’ Ríos a tal punto que lo borró de la cancha y de paso ganaron 1 a 0 con gol de Humberto Mendoza. Llegó a su casa y mientras roncaba, su padre lo despertó porque en la puerta estaba el capitán Roberto Frascuelli, quien le traía 100.000 pesos de premio que había enviado el Junior por haber ganado. “¡Yo jugué sin saber nada y me encontré con ese regalo! Ellos se pudieron haber quedado con la plata pero fíjese cómo eran, Frascuelli me la trajo hasta mi casa. ¡Un detallazo!”.

Fue comisario de Policía, investigador de la Contraloría, fiscal en Arauca, Barrancabermeja y Tumaco. Ya está a punto de pensionarse. Nunca dio un balón por perdido, nunca se le extravió la honestidad en el camino. Gran ser humano, derecho, correcto y amigo del alma para siempre.

Hoy disfruta la vida en su pequeño parcela en la Mesa de Los Santos, rodeado de su esposa Yaneth y sus hijos Mateo y Mike.

Fuerte abrazo socorrano, y hasta la próxima.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad