domingo 06 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

“La toca Corvo, la toca Pitarch...”

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Columna de
Felipe Zarruk

En el estadio Florencio Zola, el cual pertenece al Club Atlético Banfield, equipo de la primera división del fútbol argentino, los hinchas del ‘taladro’ cantaban una canción desde 1976 cuando el onceno verdiblanco realizó una tremenda campaña de la mano del maestro Adolfo Pedernera. “La toca Corvo, la toca Pitarch y el ‘Negro’ González la manda a guardar”.

Miguel Oswaldo nació en Tapiales, en el Gran Buenos Aires. Hijo de Gabriel, un obrero de construcción, y de Benicia Felipe, quien trabajaba como portera de una escuela. El ‘Negro’ González siempre cuenta en medio de sus carcajadas que él se convirtió en goleador porque su mamá era la mejor portera del mundo. Inició su carrera rompiendo redes en el Deportivo Morón y del equipo del ‘Gallito’ llegó a Boca en 1975.

A pesar de tener condiciones y que siempre se crecía cuando jugaba en ‘La Bombonera’, fue transferido a Banfield en 1976 en donde armaron un equipazo que los hinchas del equipo fundado en 1896 todavía recuerdan.

Miguel se convirtió en goleador y en cada aniversario van al club en donde hay un mural que tiene perpetuado a sus ídolos, entre ellos, el del ‘Negro’ González.

Se quedó en Banfield hasta 1981 cuando le comunican que debía presentarse en las oficinas del club porque lo iban a vender al Bucaramanga. El puntero izquierdo tenía 30 años y a esa edad se le presentaba una gran oportunidad para venir al fútbol colombiano en donde pagaban muy bien. Además, el Atlético había contratado a Ediberto Righi como director técnico y lo conocía de sobra, ya que él había sido durante una década arquero de Banfield. Tal vez el mejor de su rico historial.

Miguel Oswaldo debutó ante Santa Fe en el ‘Campín’ e hizo dos goles y desde ese día de febrero de 1982 no paró de anotar con la camiseta del Atlético Bucaramanga. También caminó por el Deportivo Cali e hizo algunos goles en Copa Libertadores con el cuadro verdiblanco, de donde se marchó al Deportivo Táchira y en San Cristóbal terminó su carrera anotando goles por montones hasta su retiro cuando pisaba los cuarenta y tantos años.

Con el Bucaramanga consiguió dos botines de oro, el de 1982 y el de 1985, tal vez su mejor año en Colombia. En ese último año fue el capitán del equipo dirigido por ‘Coco’ Forero y peleó mano a mano con Funes el galardón del máximo artillero del campeonato hasta la última fecha del mismo. Un año antes, hizo parte de un equipazo que puso a soñar a los hinchas del equipo ‘leopardo’ con un título o con la participación en Copa Libertadores, pero el sueño se truncó. Ese onceno dirigido por ‘Cuca’ Aceros no se nos olvidará jamás. Como tampoco se olvida el golazo que le anotó a Falcioni para ganarle al América. Pobre Falcioni, ¡se la tenía montada!

Una noche de octubre de 1985, Bucaramanga debía ganarle a Nacional para ingresar al octogonal. El partido estaba cero a cero y pitaron penal a favor del cuadro santandereano. ‘Pepe’ Russo llevó el balón y cobró dos veces, pero hicieron repetir el cobro porque el zaguero uruguayo frenaba antes de patear. Miguel le quitó el balón a Russo y lo puso en el punto penal. En ese momento pitó el árbitro, se impulsa Miguel, se mueve Carrabs, llega González y la manda a guardar. La pelota impulsada por su zurda pegó en la parte interna del palo izquierdo de la portería sur.

Feliz cumpleaños ‘Negro’ querido. Te extrañamos y te recordamos con cariño. Me iré cantando: “La toca Corvo, la toca Pitarch, llega González y la manda a guardar”. Chao y hasta la próxima.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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