domingo 17 de mayo de 2020 - 1:00 PM

Me caí de un trasteo

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Columna de
Felipe Zarruk

“¡ Yo soy Adolfo León Holguín Carvajal, hijo de José Ignacio y Carmen, con una hermana mayor que se llama María del Pilar. Nací en El Cerrito departamento del Valle del Cauca, estudié en el Jorge Isaacs y en segundo bachillerato tuve serios problemas con el estudio y con mi papá. Me mandaron para Ginebra, cerca a El Cerrito y ahí sí fue peor la cosa!”.

Adolfo puso primera, segunda y hasta reversa en su vehículo mental y empezó a recorrer la carretera panamericana de su vida, mientras que yo me convertí en su copiloto, para indicarle dónde debíamos tanquear y en qué momento limpiar el parabrisas del alma.

Su padre era educador, técnico de equipos infantiles en sus ratos libres e hincha del Deportivo Cal. Cuando don José lo invitaba al Pascual Guerrero, el ‘Mono’ Holguín se enamora del fútbol de Mario Desiderio, el ‘Mago’ Loayza, el maestro Jairo Arboleda y de su ídolo Ángel María Torres.

Un tío de Holguín cuyo nombre es Luis Carvajal se lo trae para San Alberto (Cesar) porque trabajaba como ingeniero en Indupalma y en un partido ante Cajasan, lo ve la gente de Rionegro y se lo traen a jugar con ellos. En un preliminar en el estadio ante Telecom en 1980,

‘Coco’ Forero lo observa y lo convoca a la selección Santander de 1981 y junto a Domingo Alarcón y el ‘Pirata’ Ferrer hacen mas de 70 goles para ganar el campeonato juvenil de ese año. Lo convocan a la selección Colombia de los juegos Bolivarianos y Tiberio Villarreal lo vende al Medellín en quinientos mil pesos, más una casa que le regala el político regional.

Adolfo no quería jugar allí y deshacen el negocio vendiéndolo al Bucaramanga en doscientos cincuenta mil pesos. Se quedó en el equipo leopardo hasta 1987 y en el 88 lo negocian con Santa Fe en donde juega hasta 1990. Va al Tolima, previo paso por el Caracas de Venezuela y se retira en 1992 ya que su rodilla no aguantaba más trajín.

Anotó 61 goles y se dedicó a la dirección técnica de equipos como Jaguares de Córdoba, Alianza Petrolera, la Selección Santander, Delfines de México y el Atlético Bucaramanga con cifras que envidiaría cualquier técnico actual.

Cada vez que tomó el equipo leopardo consiguió excelentes resultados como la racha de siete partidos ganados en el 98. Su mejor gol se lo hizo a ‘Ormeño’ Gómez de palomita en el Alfonso López. “¡La gente me tomaba el pelo y decía que yo nací en el Valle pero que pasando por Rionegro me caí del trasteo en el que iba y ahí me quedé para siempre!”. Su risa retumba por toda la ciudad de Cali, en donde vive actualmente junto a su bella madre. Y además, saca pecho por su hijo Cristian Camilo a quien adora con el alma. Ojalá todos los trasteos vuelvan a traer tipos como el mono Adolfo León Holguín. Un abrazo, chao y hasta la próxima.

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