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Felipe Zarruk
Sábado 17 de febrero de 2024 - 12:00 PM

Muchas gracias doctor Maturana

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El jueves 15 del mes en curso mi amigo ‘Pep’ Lozada avisó muy temprano en nuestro espacio radial de Olé Fútbol que el odontólogo chocoano Francisco Maturana García estaba cumpliendo años. Diego Barragán me había enviado su número telefónico durante la pandemia y afortunadamente mi celular lo tenía almacenado. Llamé al doctor Maturana y contestó, de una vez empezamos a atender a un paciente de lujo, al cual no todos los días tenemos en nuestra silla periodística.

Alistamos el espejo de exploración dental, en el mismo se reflejó su felicidad, su dentadura perlada con la que masticó las preguntas; se soltó hablando como nunca lo había escuchado. No hubo necesidad de anestesiarlo porque su higiene bucal nos mostraba la limpieza de su alma como ser humano. Nos contó que llegó a los 75 años de vida y mientras alistamos la fresa, él recordó con cariño a la ciudad de Bucaramanga, a los directivos del Atlético que lo contrataron en los 80 ‘s, especialmente a la familia Rueda y a sus compañeros de equipo.

Vivía en la carrera 37 con 52 y “caminaba mucho en aquella época con Umaña. Nos contrataron con todo el tren trasero de Nacional y nos fuimos. Es más, allá tuve mi primer noviazgo serio, una bumanguesa muy bonita y pasé momentos inolvidables”. No nos dijo el nombre de la señorita, ¡tampoco se lo preguntamos! Conformó una pareja de centrales con Wilman Conde y al lado de Roberto Vasco, Jorge Ortíz, ‘Bombillo’ Castro, Rómulo Otero, Frascuelli, ‘Tano’ Onnis, Umaña, ‘Nene’ Díaz, Saturno y Paruzzo, armaron un equipo que daba espectáculo, hacía goles e hizo soñar a los hinchas del Bucaramanga con el título, pero todo se derrumbó aquel 11 de octubre de 1981.

Con grandes actuaciones en el Tolima cerró su carrera deportiva, abrió su consultorio en Medellín y cualquier día un paciente llamado Luis Cubillas le dijo que se quitara la bata, dejó a un lado las pinzas, las espátulas, las amalgamas y se fue a pulir jugadores con sus conocimientos que traía de la escuela ‘zubeldiana’. A los uruguayos les aprendió la táctica, el ‘pressing’ y de un momento a otro se sentó en la silla de director técnico del Cristal Caldas. Armó un equipo de puros criollos, algunos muy veteranos como James Mina Camacho, Manuel Rincón, Janio Cabezas, ‘Pocillo’ López, Wilman Conde, Rubén Darío Hernández, Alexis García, Jimmy Arango entre otros.

Su estilo y su forma de dirigir puso al fútbol colombiano en el radar de Sudamérica y del mundo. Nos invitaron a Europa e hizo vestir al jugador colombiano de saco y corbata, atuendos que él mismo lucía en el banco.

Profanaron Wembley, ganaron la Copa Libertadores, humillaron a los argentinos, nos clasificó a dos mundiales, obtuvo el título de la Copa América. Mencionar su nombre en Europa es sinónimo de respeto y admiración. “De los futbolistas hay que hablar por épocas, pero creo que si hay un gran jugador aparte de Willington, debemos mencionar a Víctor Campaz, ¡era un monstruo!”

Las críticas contra él caminaron sin piedad, sus frases fueron objeto de burla pero ‘Pacho’ conservó su señorío; siempre lució su bata blanca y nos llevó al más alto pedestal aunque lo crucificaron por el camino con improperios. De mi parte ¡gracias por todo doctor Maturana! Que Dios lo bendiga siempre.

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