domingo 11 de febrero de 2024 - 12:00 AM

“No tengo para un pan, mucho menos para comprar El País”

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Con esta frase, Sergio Angulo Bolaños, más conocido como ‘Checho’ Angulo, me contó cómo llegó al Deportivo Cali en 1973. El técnico de las divisiones inferiores era Mario Desiderio y escogió 50 muchachos para ir clasificando a los que mejor jugaban. Además, les dijo “el domingo compren el diario El País y ahí publicaremos la lista de los 25 que van a quedar”. El elenco verdiblanco fue manejado en aquellos años por Alex Gorayeb.

‘Checho’ había nacido en Ibagué cuando su papá era chef del reconocido Hotel Lusitania. Don Eulalio, de nacionalidad panameña, tenía una relación formal con María Jesús Bolaños y a los dos años se fueron para Cali, ya que el hogar era numeroso y tenían necesidades. “Muchas veces iba a entrenar sin desayuno y era complicado para uno correr con hambre”. Vivían en el barrio Marco Fidel Suárez y su mamá fundó un equipo, el Sport Boys, con el uniforme igualito al equipo del Callao en el Perú.

Ganaron torneos y ‘Checho’ siempre salía goleador. Llega al equipo del Gema (General Metálicas) empresa de Alex Gorayeb y desde ahí brinca al elenco ‘azucarero’ en donde hace todo su proceso hasta llegar a las reservas. Una tarde, Eduardo Luján Manera lo pone a debutar contra Millonarios, ejecutó con maestría un penal y le ganan al equipo embajador con un gol suyo en 1980. El año anterior había vestido la camiseta tricolor en el campeonato suramericano de Paysandú cuando le ganaron a Brasil y a Bolivia.

Casi no jugaba en el Cali, lo prestaron al Cúcuta en 1982, en donde anotó 16 goles, pero se devuelve porque su amado padre estaba enfermo y dejó todo botado. El 15 de octubre fallece don Eulalio y al año siguiente se consolida como titular del elenco ‘azucarero’. A ‘Checho’ Angulo lo prestan al Santa Fe, pero en el 85 aterriza de nuevo en Palmaseca y se arma una banda brava con los paraguayos Núnez y Fernández, junto a Carlos Mario Hoyos, Ambuila, Redín, Valderrama, ‘Piripi’ Osma entre otros; sinfónica que se presentaba cada ocho o quince días en el Pascual Guerrero y tocaban como los dioses.

O la tocaban y no se la prestaban a nadie. Los alumnos de Popovic daban espectáculo y se ganaron el cariño y la admiración de todo el país futbolero. Después de dos años maravillosos, vuelve al Santa Fe y a finales de 1988 le informan que ha sido vendido al América de Cali, en donde se queda hasta 1992. ‘Checho’ ya era un goleador consumado, había estado en la Selección Colombia y los defensores y arqueros rivales vivían preocupados porque era muy escurridizo. “Eso sí, me daban con todo, los del Junior, tocaba rezar para que no te alcanzaran, los del Unión, eso era bravo y en Santa Fe yo tuve de compañero a Hamir Carabalí, era un bárbaro, Iguarán le tenía miedo”.

El esposo de Liliana y padre de Mario Sergio y Marcela, hizo 239 goles en su paso por el balompié colombiano. Los 177 repartidos entre Cali, Santa Fe, Quindío, Cúcuta, Pereira y América. Pero les recuerdo que también jugó en la Primera B con Unicosta, Deportivo Independiente Popayán, Univalle, sumándole los tres que anotó con el combinado patrio. ‘Checho’ afirma que entre Willington y ‘Tino’ Asprilla está el mejor jugador de fútbol de este país. El delantero que no tenía ni para un pan, cuida a su señora madre como un tesoro, entrena a la categoría sub 10 del Cali y se desvive por sus tres nietos. Te queremos mucho ‘Checho’, gracias por todo ¡Saludos del doctor Peláez! Esta semana te llama. Hasta la próxima.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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