lunes 18 de enero de 2021 - 12:00 AM

¡O juegan, o nos damos trompadas!

La alarma fue general y encerrados en las oficinas del club horas antes del partido, el gerente del equipo Néstor Arenas Moreno quien medía 1.78 y era de contextura gruesa, se paró de la silla, detrás de su escritorio y les dijo a los cuatro mosqueteros: “El estadio está a reventar y si ustedes no juegan nos matan a todos. ¡Ustedes juegan o nos damos trompadas!
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Columna de
Felipe Zarruk

Hace pocos días me enteré del fallecimiento de Néstor Arenas mientras descansaba fuera de la ciudad junto a mi familia.

Mucha gente se preguntará ¿Quién era él? Era hijo de Néstor Arenas Moreno un socio fundador del Atlético Bucaramanga en 1948 y quien fue el primer gerente que tuvo el equipo en 1949 y al cual le sirvió durante muchos años.

Néstor Arenas Palau vivía a dos cuadras de mi hogar y dos o tres veces por año me invitaba a su hogar para hablar de fútbol y hacerme confesiones sobre aquella época en la que su padre fue directivo al lado de Alfonso Mantilla Arenas, Rafael Pérez Martínez, los hermanos Calixto y Vicente Díaz Romero, Juan B. Silva, José Gómez Sierra, Jorge Reyes Puyana entre muchos otros, porque al Atlético lo ayudaron a fundar más de 50 personas, cuyos apellidos rondan las paredes de mi casa.

Una tarde de agosto de 2016 me invitó a tomar onces, mientras el sol se enterraba de cabeza en el Cerro de Palonegro y esa tarde como muchas otras, me confesó que en 1949, su papá y los compañeros de junta esperaban con ansiedad el partido ante Millonarios porque aparte de venir con todas sus estrellas, la boletería estaba vendida. Esa semana no se hablaba de otra cosa en la ciudad. Aguardaban también el arribo de los 4 jugadores argentinos Antonio Bernasconi, José Fraccione, Aristóbulo Deambrosi y Norberto Juan Peluffo.

Solo pudieron llegar al aeropuerto Gómez Niño el domingo en la mañana luego de volar durante casi tres días desde su natal Buenos Aires.

Los futbolistas acusaban cansancio y les dijeron a los directivos que no jugarían. La alarma fue general y encerrados en las oficinas del club horas antes del partido, el gerente del equipo Néstor Arenas Moreno quien medía 1.78 y era de contextura gruesa, se paró de la silla, detrás de su escritorio y les dijo a los cuatro mosqueteros: “El estadio está a reventar y si ustedes no juegan nos matan a todos. ¡Ustedes juegan o nos damos trompadas!”.

Peluffo quien había quedado delante de sus compañeros, palideció y le dijo a sus amigos: “¡Muchachos ni modo, vamos a la cancha!”. El dueño del concesionario de vehículos Arenas y Lizarazo ubicado en la carrera 15 18-10 les recordó: “¡ Y nada de jugar un tiempo, juegan todo el partido y si no, nos damos!”.

Las carcajadas de Arenas Palau sacudieron las persianas de su casa, las cuales impedían el paso del sol de los venados que nos azotaba el rostro. Así lo recordaré por siempre.

Me dolió su partida y guardaré como un tesoro su voz y sus anécdotas. Sentido abrazo a su esposa Elvira y a sus hijos Néstor Gabriel y María Margarita, también a toda su familia. Chao y hasta la próxima.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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