domingo 19 de noviembre de 2023 - 12:00 AM

Felipe Zarruk

“Pidieron yuca en el buffet”

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Columna de
Felipe Zarruk

Hace algunos días la Liga Santandereana de Fútbol cumplió 59 años de vida y terminé pactando un encuentro con David Motta Sepúlveda, un médico egresado de la Universidad Nacional en 1967, quien terminó alternando parte de su carrera en el área de la ginecología y la obstetricia con el fútbol, al cual se vinculó gracias a una invitación de su gran amigo Cristian Arguello para que fuera uno de los miembros del tribunal deportivo de la institución que maneja desde hace varias décadas el balompié de nuestra región.

David Motta, segundo de trece hijos del hogar conformado por David y María Clara, nació en Suratá el 5 de julio de 1945 y muy pequeño llegó junto con sus padres a Bucaramanga ya que les tocó salir de su tierra natal a raíz de la violencia política que azotaba a nuestro país por aquellos años. El padre del doctor Motta era funcionario público y durante más de 30 años fue el director de presupuesto de la Gobernación de Santander. David estudió en el Colegio Santander y tuvo como compañeros a Alejandro Galvis Ramírez, Horacio Serpa Uribe y Jaime Luis Gutiérrez entre otros.

Mientras ejercía su profesión como médico particular y también en el Instituto del Seguro Social, en 1972 llegó al cargo de vicepresidente de la liga mientras el reconocido abogado Rafael Pedraza era el presidente del ente rector del fútbol santandereano. Pedraza renunció al cargo y desde 1973, el doctor Motta Sepúlveda asumió la presidencia hasta 1988 siendo reemplazado por Álvaro Beltrán Pinzón.

Empezaron a transformar los criterios y la mentalidad del futbolista contratando a quienes habían sido grandes jugadores del balompié profesional colombiano, de esta manera arriban a la dirección técnica personajes de la talla de Américo Montanini y Álvaro ‘Pipas’ Solarte, los cuales lograron que la selección santandereana brillara con lujo de detalles en los torneos nacionales de la categoría mayores e inclusive consiguieron un campeonato nacional en 1975 en la ciudad de Cúcuta.

Del fútbol aficionado y escolar de la ciudad aparecieron dos técnicos con especialidad en docencia cuyos nombres siempre recordamos con cariño: Alberto ‘Coco’ Forero y Norberto Anaya con los cuales se montó el operativo para buscar el título juvenil de la famosa Copa Coca Cola que se jugaba a finales de la década del 70 e inicios de los 80’s. Se fueron a recorrer el departamento y es así como se conforma una estupenda base que durante muchos años tuvo a nuestra región peleando codo a codo los campeonatos ante ligas como Antioquia, Valle, Atlántico y Bogotá, las cuales dominaban el panorama nacional.

En 1981 se visten de frac gracias a Eduard Fernández y consiguen la valiosa ayuda del recordado León Londoño Tamayo quien gestionó para que los futbolistas juveniles de este país se alojaran en hoteles cinco estrellas y que sus desplazamientos fueran en avión. Es así como los ‘chinos’ de la selección blanquiazul se hospedaron en hoteles como el Tequendama y el Nutibara. David Motta recuerda entre risas que varios muchachos del onceno dirigido por Forero llegaron al lujoso restaurante y “pidieron yuca al almuerzo, algo que sorprendió a los maitres de estos hoteles. Era un grupo fabuloso que me emocionó cuando anotaron el gol ante Antioquia la noche que conseguimos el título con estadio lleno”. El mejor presidente de la historia de la Liga Santandereana de Fútbol no olvida a sus entrañables amigos Israel Díaz, Carlos Arenas, Jaime Torres, Cristian Arguello, Eduardo Villamizar y Enrique Escobar entre otros, con los cuales se construyeron muchas cosas para el bienestar de nuestro balompié.

Vaya mi saludo al ex rector del Colegio Santander y gran profesional de la medicina. Hasta la próxima.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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