lunes 25 de mayo de 2020 - 2:30 PM

¿Y Papo todavía juega billar?

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Columna de
Felipe Zarruk

Esa fue una de las preguntas que me hizo el arquero antioqueño Roberto Vasco, quien durante 1981 y 1982 se convirtió en el dueño del arco del Atlético Bucaramanga. "¡ Papo y Cuca Aceros fueron los mejores jugadores que yo vi en mi vida junto a Jairo Arboleda con el cual jugué en el Pereira en 1970. El otro fue el maestro Alfredo Arango !". Encontrar a Roberto Vasco Agudelo no fue difícil y mucho menos conversar con él, ya que suelta las historias a mil por hora y con una memoria tan precisa como un reloj suizo. Nació un 28 de mayo de 1949 en San Antonio de Prado cerca a Medellín y su infancia la vivió en los barrios La América y Campo Amor, jugando en un equipo llamado Galletas Noel manejado por don Darío de Greiff quien lo lleva a la Selección Antioquia al lado de Hugo Gallego y el "Toro" Tamayo. Salen campeones en el nacional de fútbol juvenil en Armenia y a Vasco le anotan un solo gol en catorce partidos. Allí lo ve el técnico paraguayo César López Fretes y arma lo que se denominó el " Kinder " de López Fretes con grandes resultados para el onceno de la Perla del Otún. En el 76 Antonio Patiño Vinasco lo vincula al Medellín del cual Roberto era hincha desde niño y en el 78 se va a préstamo al Unión Magdalena al lado de Justo Palacio, Alfredo Arango, el nene Galván y un gran equipo conformado por samarios y argentinos. De allí viene al Bucaramanga cuando Reynaldo Rueda y sus socios en Copetrán compran el equipo y le meten bastante dinero al tema con jugadores de renombre como Pacho Maturana, Diego Umaña, contratan a toda la defensa de Atlético Nacional, pero el error estuvo en vincular a unos futbolistas brasileños los cuales no jugaban ni siquiera a las cartas. Llegan a la dirección técnica Janiot y Montanini y en el segundo semestre se arma una bandola brava con Wilman Conde, Rómulo Otero, los argentinos Díaz, Paruzzo y Saturno, sumados al Tano Onnis, a Frascuelli, "Bombillo" Castro y varios santandereanos con los cuales vivió momentos inolvidables incluyendo la tarde de terror el 11 de octubre de 1981. Dice con total sinceridad que el gol de Tutino no fue en fuera de lugar y que tuvo miedo de morir en el estadio a raíz de los impactos de fusil de los integrantes de una patrulla del Ejército quienes dispararon a los aficionados que por miles ingresaron a la cancha del Alfonso López. Se retiró en el Pereira y ahí arranca su carrera como técnico en 1986. Pacho Maturana lo lleva a Nacional en 1987 y tuvo la fortuna de ser campeón de América el 31 de mayo de 1989, hace 31 años. Vivió en Estados Unidos y al regresar al país Víctor Marulanda lo vincula a Nacional en 2003. Diego Umaña lo invita a trabajar con él en el Junior en donde salen campeones en 2010 y parten a Perú para conseguir el título con el Juan Aurich. Hoy en día está en su apartamento cerca al Atanasio Girardot, viviendo el confinamiento de manera solitaria, ya que su esposa Teresita falleció hace un par de años. Con ella tuvo tres hijos varones, Mauricio, Juan Pablo y Andrés Felipe. Cuenta con orgullo que Juan Pablo nació en Bucaramanga, en la clínica La Merced y el mayor de ellos, Mauricio, es el presidente de la Federación Colombiana de Anestesiología. Y ante la pregunta que me hizo, le respondo querido Roberto : "¡ Claro que sí, Papo todavía juega billar, lo único malo es que el billar está cerrado !". Abrazos para usted, gran caballero de las dos áreas, chao y hasta la próxima.

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