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Miércoles 25 de agosto de 2010 - 10:00 AM

Crecer sin planificación

Trascurren los años y las normas sobre la planificación urbana, esto es, los planes de ordenamiento, poco interés generan en quienes asumen responsabilidades de gestión gubernamental; sólo cuando se observa que la ciudad se densifica de manera acelerada sin ningún orden y que los ciudadanos reclaman y recuerdan que pueden opinar con relación al entorno en el cual viven, las autoridades vuelven a acordarse, tímidamente, de que existen mecanismos legales para armonizar el crecimiento urbano e impedir que éste quede al arbitrio de quienes construyen; para algunos de los cuales, la mayor importancia radica en el lucro.

Publicado por: Germán Oliveros Villamizar

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Mientras tanto, la ciudad crece sin control, sin importar la calidad de la ocupación física; pasando por alto en algunos casos, las características topográficas, geológicas y porqué no, sociales, de los asentamientos urbanos.

La condición verde propia del paisaje natural que enmarca el escenario citadino, es tenida en cuenta pero en menor escala. ¿Cómo salvaguardar el equilibrio ecológico de las áreas que necesiten protección de manera especial y que contribuyen a la formación de microclimas permanentes en la ciudad? ¿Cómo evitar que la contaminación ocasione graves daños al medio natural? ¿Existe algún propósito de propender por la disminución de los factores contaminantes? ¿Tiene la ciudad algún valor histórico o cultural para proteger? Poco aparecen en las mesas de análisis de los planes de ordenamiento territorial, estas preguntas y si aparecen sirven para inspirar a quienes redactan los largos decretos y muy poco para consultar a quienes corresponde.

El único camino de intervención del municipio es mediante el ejercicio de la autoridad para hacer cumplir los decretos que posibilitan el desarrollo urbano para garantizar calidad de vida de los ciudadanos. El ordenamiento urbano se concibe como una política adoptada por una región para orientar la planeación del desarrollo mediante diferentes procesos que la aproximan a diversas estrategias de solución a la problemática del territorio. El gobierno municipal es el principal protagonista en la ciudad, es quien debe garantizar y responder por la planeación y ejecución del plan de ordenamiento, utilizando estrategias que le permitan trabajar conjuntamente con los demás actores que intervienen en este proceso. Y no es imposible porque, como siempre, las normas existen. En pro de una ciudad que se desarrolle de manera armónica, la autoridad municipal debería analizar cinco artículos, el 11,12, 14, 19 y 20; y de modo especial el 597, del decreto 078 que expidió en Junio de 2008.

 

 

 

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