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Fundación Participar
Miércoles 10 de abril de 2013 - 12:00 AM

La salud…enferma

Publicado por: Fundación Participar

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La prestación de servicios de salud con calidad ha sido una de las preocupaciones más importantes de los Estados. Sin salud no hay calidad de vida, ni desempeño eficiente de los diversos roles que la vida nos plantea. La salud permite que las personas concreten sus planes de vida y satisfagan necesidades en condiciones de libertad y dignidad, y que los Estados avancen en su desarrollo y crecimiento.

Didier Fassin, en su conceptualización del término salud, menciona que este proviene de tres vocablos: Salus o el buen estado físico y moral y la preservación de bienes y derechos; Sanitas o el buen estado del cuerpo y el espíritu, el razonamiento justo y buen gusto; finalmente Salubritas o el buen estado integral de las personas y las medidas para favorecer y asegurar dicho estado.

Concebida así, la salud es un fenómeno complejo, pues se refiere a una construcción social que involucra a las personas en forma individual y colectiva, a los poderes públicos y a las condiciones sociales existentes. Entonces son determinantes de la salud los comportamientos o hábitos de las personas, las políticas públicas sanitarias y las condiciones sociales, económicas y culturales de respeto y valoración de la vida, principalmente.

La concepción de salud que las personas y los Estados tengan orienta sus políticas y prácticas. Si se asume que la salud se circunscribe únicamente al bienestar físico, las orientaciones y ejecuciones serán restrictivas. Si se considera que la salud forma parte integral de la experiencia de vida de las personas y los pueblos, se reconocerá y favorecerá en sus directrices y realizaciones la consolidación humana y social.

En Colombia, según Carlos Corsi Otálora, se ha cambiado radicalmente la concepción de salud: se ha pasado de tratar pacientes a manejar clientes; el Estado se desentendió de la salud y la entregó a particulares; se desconoció el carácter de la salud como derecho y de seguro social se pasó a seguro comercial, con predominio del negocio y no del servicio a las personas y a la vida.

Hoy se pretende cambiar de nuevo esta visión. Esperamos que la reforma al sistema de salud tenga en cuenta lo que decía Héctor Abad Gómez: “Consideramos a todo ser humano vivo como el máximo valor sobre la tierra. La conservación de su vida, pero no de una vida cualquiera, sino de la mejor vida posible para él, como la empresa más importante a que una sociedad debe dedicarse”.

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