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Fundación Participar
Sábado 04 de mayo de 2013 - 12:00 AM

Cleptocracia

Publicado por: Fundación Participar

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Nuestra sociedad está gravemente enferma. La enfermedad es la corrupción y sus síntomas, las ganancias ilegales, fraudes, chantajes, trampas y coautoría para robar, indiferencia frente al delito y quebrantamiento sistemático de los valores morales y la ley.

La ONU define la corrupción como “una grave amenaza para la estabilidad y seguridad social, al socavar las instituciones y valores de la democracia, la ética y la justicia, y al comprometer el desarrollo sostenible y el imperio de la ley”. Para acabar este flagelo, dice Martha Pinto de DeHart, es importante reconocer que es un fenómeno multicausal, que requiere una solución integral y sistemática con énfasis en la prevención y con la participación de los ciudadanos. Plantea también que es necesario diseñar e implementar medidas profundas en dos ámbitos: la sociedad y las instituciones. En el ámbito social, es mandatorio trabajar en el cambio de la cultura de permisividad y tolerancia a la corrupción, apoyando a las familias y escuelas en la educación, formación y el ejemplo en principios y valores y el cuidado de lo público. En la familia y el colegio se forma a las buenas personas, los ciudadanos de bien y los funcionarios honorables. También es importante incentivar el control ciudadano. Todos  tenemos el derecho a conocer y opinar sobre el manejo de lo público. De otra parte se requiere el concurso del sector empresarial y productivo en el establecimiento de programas de ética empresarial y medidas eficaces  que busquen la prevención y control de prácticas corruptas.

Finalmente cita que a las instituciones corresponde establecer una cultura de ética del servicio, guiada por valores como la honestidad, la justicia, la equidad y la transparencia, para orientar el manejo de los bienes públicos, la selección imparcial de funcionarios, el establecimiento de normas que guíen las prácticas, la rendición de cuentas y la aceptación de responsabilidades. A los directivos concierne dar ejemplo y controlar directamente los procesos de contratación. De esta manera se recuperará la confianza ciudadana.

Frente a los lamentables escándalos de corrupción que se viven hoy en el país, están más que vigentes las orientaciones de la doctora Pinto. Es bueno preguntarnos también cuán acendrados se encuentran en nuestras conciencias los valores de la honestidad, justicia, verdad, responsabilidad social, respeto de derechos y cumplimiento de deberes.

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