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Miércoles 06 de septiembre de 2023 - 12:00 AM

Uno tras otro

Publicado por: Eduardo Parra

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Extrañas particularidades caracterizan a la capital de Santander, empezando por tratarse de una ciudad cuyos numerosos barrios ocupan extensos sectores de los municipios de Bucaramanga, Girón, Floridablanca y Piedecuesta, y cuyo importante aeropuerto se encuentra en un quinto municipio. Son estas unas circunstancias que podrían generar diversas dificultades e incomodidades para el diario vivir de sus habitantes, mas ello no es así. No lo es, porque no son muy extensas las distancias entre los cinco municipios, porque la vías entre unos y otros no son carreteras sino calles vehiculares unas y peatonales otras, y porque la gran mayoría de los barrios cuenta con todos los servicios básicos.

A pesar de lo anterior y dada la múltiple existencia de alcaldes y concejos municipales, parece imposible adoptar elementales medidas y acciones de planeamiento lo que se traduce en sobrecostos y distintas carencias, que inevitablemente perjudican a los habitantes de esta “gran ciudad”. Tal situación se hará cada vez más notoria y más incómoda, debido al crecimiento poblacional; y es muy probable que quienes más se verán afectados serán los residentes de Bucaramanga y Floridablanca, dado que son los más numerosos.

El incremento habitacional y el de la urbanización son incontrolables; y crean inmensas necesidades de movilidad urbana, sin que el transporte público de respuesta a esas necesidades. En Colombia, los sistemas exitosos de transporte urbano masivo han sido prácticamente inexistentes por varios motivos, siendo uno de ellos el hecho de que el tránsito interregional atraviesa e invade las áreas urbanas. Esto no lo ignoran quienes llegan a las principales alcaldías del país; pero se hacen “los de la vista gorda” y uno tras otro, luego de hacer su campaña electoral prometiendo solucionar la movilidad urbana, solo se limitan a constatar el crecimiento de las motocicletas y los automóviles particulares; y a perseguirlos por estacionarse en las vías públicas.

Es claro que los candidatos a gobernaciones y alcaldías, durante sus campañas electorales ofrecen a los votantes un sinnúmero de ejecuciones y de soluciones para las principales necesidades de los departamentos y municipios. Pero la mayor parte del electorado no tiene posibilidad de estimar si tales promesas y ofertas podrán ser cumplidas. Parece imposible hacer al término de cada mandato, una objetiva evaluación del cumplimiento de sus promesas por parte de los elegidos, pero quizá algo pudiere avanzarse en tal sentido, al menos con los gobernadores y con acaldes de municipios de más de 500.000 habitantes.

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