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Miércoles 17 de julio de 2024 - 01:00 AM

Gran turismo y desarrollo

Columna de opinión de Eduardo Parra Gómez

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Con mucha frecuencia se afirma que Colombia, con el turismo, tiene el más promisorio futuro para alcanzar un sustancial desarrollo económico. Y respecto a tal tema no cabe duda de que contamos con múltiples y muy valiosas especies naturales que, si fueren acertadamente estudiadas y explotadas, le generarían réditos económicos a los territorios en que se encuentran.

Lo anteriormente anotado ya se ha comprobado en algunas pocas regiones de nuestro país, tales como el departamento de Boyacá y la ciudad de Cartagena. Pero aquello de “si fueren acertadamente estudiadas” no se ha cumplido tanto cuanto sería necesario.

Deseo referirme a un caso especial que mucho me ha llamado la atención. Se trata de la ciudad de Santa Marta, cuyas características son únicas. Ella es bastante más que un municipio, siendo esto lo primero para anotar. Lo existente allá con un sugestivo nombre abarca una gran zona en la que destacan varias bellezas naturales que desbordan con amplitud los límites municipales.

Tales bellezas han sido el gran incentivo para ejecutar distintos proyectos de carácter turístico-material, con el objeto de ofrecer distintas comodidades a los visitantes de tan encantadora región, las que hacen más grata su estadía en la capital del departamento del Magdalena. Pero nunca falta algún “pero”.

La mayoría de quienes programan el disfrute de algunos días de vacaciones en Santa Marta adquieren y pagan antes del viaje los valores de alojamiento, comidas y distintos otros gastos a compañías que no tienen su sede en esa zona, así que dichos recursos no favorecen al empresario samario.

Lo anotado en el párrafo anterior no es extraño, sino común y aceptado. Pero tanto para Santa Marta como para otros lugares turísticos, ello constituye una injusta contradicción que ha de ser corregida, informando claramente al turista sobre la forma para que tales recursos lleguen a los sitios de turismo con el fin de dinamizar las economías locales.

La rentabilidad que correspondería tanto en las importantes inversiones en materia de hotelería, como en atracciones turísticas que se ofrezcan a todos los visitantes, es baja y menor aunque el desarrollo social que debería estar favoreciendo claramente a quienes poseen bajos recursos, cuyos menores servicios son de especial utilidad para los múltiples turistas, como también para los residentes, en almacenes de comercio y en diversos medios de transporte locales, o sea en cortas distancias.

Sin duda, es hora de que las autoridades de los municipios magdalenenses, así como las de la nación, tomen todas las medidas sociales que se requieren para evitar estas incongruencias.

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