miércoles 14 de junio de 2023 - 12:00 AM

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¿Con licencia para secuestrar?

....¿Y para extorsionar? Este es el “acuerdo histórico” que firmó el ELN con el Presidente Gustavo Petro en días pasados, el famoso cese bilateral al fuego por seis meses, pero, ¿con la consecuencia de que ellos pueden seguir con el resto de atropellos? INCREÍBLE.

Con esta noticia se ha sellado la serie de escándalos que venimos viviendo por cuenta de los familiares y más cercanos colaboradores de Petro, desde el comienzo de su mandato y que han llevado a su gobierno a vivir en permanente crisis. Los rumores sobre la financiación de su campaña han sido continuos, desde que la exesposa de su hijo lo delató por los millones que se había birlado entonces. El siguiente capítulo fue el de la más influyente funcionaria del alto gobierno, Laura Sarabia y todo lo que significó el abuso de poder para investigar, sin tener facultades para hacerlo, a sus empleadas domésticas acusadas de sospechosas por la pérdida de una cuantiosa suma de dinero que ella guardaba en su residencia, las ‘chuzadas’ a sus celulares, los varios viajes de una de ellas, la niñera, a Venezuela, de todo lo cual, parece, tenía información completa el embajador Benedetti, amigo muy cercano de Petro.

Benedetti, muy herido porque no le habían cumplido con los cargos prometidos por su colaboración en la campaña, avivó la llama del escándalo y amenazó con contar también sobre el origen de los $15.000 millones que él había conseguido para tal fin en la Costa. Gustavo Petro preocupado con semejante lío, destituyó a Laura y a Benedetti para que la justicia los investigara. Benedetti viajó a Estambul a ver un partido de fútbol.

Petro, en un hecho insólito, convocó a la calle a todos sus adeptos para defender sus reformas que, obviamente, con tal ambiente, se encontraban bien embolatadas. Allí, otra vez en un discurso incendiario que profundiza la división que vivimos, la emprendió contra los medios de comunicación, los empresarios, la Fiscalía, las Fuerzas Armadas, los jueces, y advirtió a sus ministros que quien no estuviera de acuerdo con lo que él proponía, sería cambiado.

Para rematar, el Coronel Oscar Dávila, coordinador de inteligencia de la Presidencia, y a quien la Fiscalía iba a interrogar sobre el caso de Sarabia, el polígrafo y las chuzadas, apareció muerto en su camioneta, según el Gobierno porque se suicidó, lo cual también ha suscitado muchas dudas que la justicia tendrá que aclarar.

¿Cómo seguirá semejante novelón? Gustavo Bolívar ya cuenta con varios guiones.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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