sábado 20 de junio de 2020 - 12:00 AM

El camino hacia la reactivación

Escuchar este artículo

La fuerza de los hechos es contundente. Era imposible seguir sosteniendo el confinamiento absoluto mientras la economía se desploma, se destruyen los empleos y aumenta la pobreza. Hace pocos días lo expresaban varios presidentes de países latinoamericanos: “si no nos acaba el coronavirus, nos acaba el corona-hambre”, la depresión u otras enfermedades, con muchas más víctimas que las de las estadísticas del COVID-19.

Con el paquete de medidas tomadas desde marzo el Gobierno redujo la tasa de contagios que debe seguir bajo control mientras se reactiva la economía. El camino que señalan los expertos pasa por realizar muchas pruebas moleculares, rastrear a las personas que den positivo para romper la cadena de contagio y aislarlas a ellas y a su círculo de manera efectiva. No es necesario confinar a todo el mundo, se hace un daño inmenso sobre todo a los mas vulnerables. Pero también hay que estar dispuestos a regresar al confinamiento en las ciudades donde llegue al límite la capacidad hospitalaria. Es una estrategia que requiere de una estrecha colaboración entre el Gobierno Nacional, los mandatarios departamentales y municipales y la ciudadanía.

No significa lo anterior que se pueda bajar la guardia, al contrario, hay que actuar con prudencia, fuerza y humildad ante esta grave amenaza. Aún no sabemos cuánto falta para superarla ni hasta dónde llegarán sus devastadores efectos. Algunos no los podremos evitar y otros serán mitigables si nos preparamos para convivir con el virus y emprendemos el arduo trabajo de reconstruir el tejido económico y social.

El empresario y ex consejero presidencial Carlos Enrique Moreno tiene razón al plantear que el camino a seguir tiene dos vías paralelas: el fortalecimiento social y el crecimiento económico incluyente y acelerado. Propone que cada gremio defina cuál es la visión de largo plazo de su sector y cuáles las medidas integrales que con un claro esquema de inclusión social y simplificación radical de las normas que impiden su desarrollo, permitan altas tasas de crecimiento. Es un debate que Santander debe plantear sin demora.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad