miércoles 03 de febrero de 2010 - 10:00 AM

El futuro de la Meseta

Hace cuarenta años en Bucaramanga venimos hablando de renovación urbana, pero en la realidad y hasta la fecha,  no se ha concretado ningún proyecto realmente exitoso, que tenga continuidad de varias administraciones y considero que es  el principal motivo del deterioro urbano y de la calidad de vida de los bumangueses.

Pese a las multimillonarias inversiones viales, a los importantes proyectos de las empresas constructoras de la ciudad, de las más eficientes y valoradas de Colombia, y los esfuerzos de inversionistas en muchos proyectos aislados,  todos los planes de renovación urbana han quedado en eso, en sólo planes. Pero lo más grave es que ya hemos transformado buena parte de la meseta, sin una planeación y control sectorial. Además se han cambiado, lamentablemente, las áreas que fueron de mejor calidad urbana y arquitectónica como Sotomayor, Bolarquí, Cabecera, La Aurora y Alarcón, pero no con planes de renovación, sino predio a predio para densificarlas, manteniendo el tradicional urbanismo y generando el caos que se vive hoy en la ciudad. Por esta razón, el espaldarazo que el presidente Uribe le ha dado al proyecto de Renovación Urbana de La Concordia en el pasado Consejo Comunitario, llega como una 'luz de esperanza' para que éste y los otros proyectos de renovación urbana como el del Parque Centenario, el del barrio Gaitán y muchos otros que se deberán hacer en el mediano futuro, puedan permitir a la meseta de Bucaramanga un redesarrollo racional que le permita seguir siendo en el siglo XXI el sitio ideal para la vivienda de los estratos medios.

Sin embargo, para lograr este proyecto no basta 'el guiño presidencial'. La Alcaldía deberá aplicar en estas zonas severos controles al uso del suelo para hacer viables estos  planes. La Concordia y el Centro concentran hoy los usos y desarrollos ilegales que las anteriores administraciones han tolerado y son los enemigos de la renovación urbana. Es la 'plusvalía de la ilegalidad' la que impide la renovación. La alta rentabilidad de los inquilinatos, que rentan más que cualquier proyecto; la prostitución y venta de drogas, que son los más rentables comercios, impiden hacer rentables estos proyectos.

El año 2010 será definitivo para establecer si estos planes se realizan o no. El  2011 será de elección de alcaldes y la administración en planes de salida, no hará las intervenciones que requieren los planes de renovación urbana.

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