sábado 02 de enero de 2010 - 10:00 AM

El Mural de Cañaveral

El principal patrimonio de una región es la producción cultural de sus artistas plásticos. Por fortuna Santander ha sido afortunado en su calidad y variedad, pero no en su preservación y mantenimiento, por carecer de museos con presupuestos adecuados y de sus administradores, para preservarlos.

Otro factor es el poco conocimiento que el público tiene de estas obras. Pocos artistas las diseñan para el espacio público, apreciadas sólo por los iniciados. La excepción, el maestro Jorge Iván Arango (1948-2009) que construyó en dos centros comerciales sus obras: La Cuarta Etapa del Centro Comercial Cabecera, con la hermosa obra  'Maternidad' que era un hermoso pájaro, una esbelta tijereta, que descolgaba del domo sobre el lago, diseñado y construido directamente por el maestro en una original cerámica de piso. Esta bella escultura fue desmontada por la administración del Centro Comercial, para 'colgar' un Papá Noel y posteriormente abandonada en el sótano, hasta que el óxido la deterioró, hasta poner en peligro su supervivencia. En su momento, con el maestro Jorge Iván, elevamos una protesta en esta misma columna, que terminó con la irrespetuosa devolución de la obra al escultor, que aún está en su finca de la Mesa de los Santos, esperando que algún mecenas la reinstale en un escenario público que realmente la valore. Además, el piso original de la plazoleta, una obra de arte, se demolió para que funcionara primero como exhibición de carros y hoy como cafetería. Así éste Centro Comercial perdió su identidad artística.

Igual puede pasar ahora con el Mural de Cañaveral. Son 327 metros cuadrados de arte en cerámica, que identifican la zona de Cañaveral y que en una perversa combinación de abandono por parte del Centro Comercial y de falta de prevención de los constructores de las obras de Metrolínea, amenaza con desaparecer.

El tema fue planteado en el Consejo Departamental de Patrimonio. La Alcaldía de Floridablanca debe declararlo bien de interés cultural de carácter municipal o la Gobernación, como patrimonio departamental. Pero su propietario, Centro Comercial Cañaveral debe tomar conciencia de su valioso patrimonio y exigir legalmente a Metrolínea, que recupere los daños causados por las obras y garantizar su mantenimiento y conservación.

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