miércoles 18 de octubre de 2023 - 12:00 AM

Fundación Participar

¿Erosión e inacción?

Cabe extrañar que ahora el municipio de Bucaramanga esté gastando parte de sus recursos en algunas obras, con el fin de controlar la erosión en la meseta de la ciudad. ¿Acaso la Corporación de Defensa de la Meseta (CDMB) está incumpliendo las funciones para las que fue creada?.

Hacia 1965 la Secretaría de Obras Públicas del Municipio de Bucaramanga trataba de combatir la erosión mediante ingentes esfuerzos, pero siempre perdía el combate por lo que se decidió crear una entidad muy técnica, con la exclusiva finalidad de solucionar tan grave problema. Se fundó el nuevo ente (CDMB), y como algo nada común, en sus estatutos se señaló que tendría el carácter de entidad privada. Tal medida le dio gran eficiencia y la hizo inmune frente a la politiquería.

La Corporación inició labores en 1966, y pronto contrató la asesoría de una firma consultora radicada en Bogotá; esta efectuó en corto plazo los estudios y diseños preliminares de un “Plan Gral. de Control de la Erosión”. Dicho plan general fue el sustento para que la CDMB obtuviese la cuantiosa financiación que requerían las obras definitivas para controlar la erosión de la meseta bumanguesa, de tal forma que en solo 6 o 7 años pudieron ejecutarse las referidas obras.

Desde luego nada importante es fácil. Fue financiador un banco internacional que usualmente no otorgaba préstamos a entes privados como la CDMB; y además, exigió que el Gobierno Nacional fuese codeudor. Para lo segundo fue invaluable el hecho de contar con Ministro de Hacienda santandereano, Abdón Espinosa Valderrama. En cuanto a pasar la CDMB a ente público se requirió una larga y compleja faena, lo que se logró, así que pudo contarse con la financiación.

Hace unos años se le agregaron a la CDMB las funciones de autoridad ambiental para varios municipios de modo que ya no tiene la exclusiva finalidad de controlar la erosión de la meseta. Y peor aún: como se necesitó convertirla en ente púbico, ya no es ajena a la politiquería.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Publicidad
Publicidad
Publicidad