sábado 14 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

Fracking, minería y oportunismo

Démonos la oportunidad de escuchar a los expertos antes de ahuyentar a los inversionistas
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Es de suponer que quienes aspiran a gobernar conocen y aceptan que su obligación es tomar las decisiones correctas que permitan generar desarrollo y prosperidad para su territorio y sus habitantes. Deben saber también que necesitarán del apoyo y concurso de los empresarios que son los que generan la riqueza que lleva a aumentar los ingresos, a generar más empleos de calidad y por ende a reducir la pobreza.

Un discurso coherente con esta realidad cabría esperar de los candidatos en campaña. Lamentablemente no es así. La mayoría son oportunistas, dicen lo que creen que esperan de ellos los votantes, aun contradiciendo sus anteriores posturas. Para la muestra, las volteretas que se han visto frente al fracking y la minería.

De manera habilidosa los movimientos de izquierda se han venido promocionando como los “dueños” de los temas ambientales, esgrimiendo en contra de las actividades extractivas argumentos basados en opiniones y percepciones, más que en hechos y análisis científicos. Sus mensajes replicados en medios apelan a las emociones y restan objetividad.

Sin ninguna duda la defensa del medio ambiente se debe asumir con la mayor decisión. Bienvenidos todos los debates que sean necesarios para que las decisiones que se tomen al respecto estén única y exclusivamente soportadas en los análisis y conceptos que emitan los expertos. Lo expresaron hace dos años importantes universidades locales: “... Que los estudios que elaboren ingenieros, geólogos, ecologistas, hidrólogos, químicos, biólogos y economistas, entre otros ámbitos del saber, sean la base para que la ciudadanía pueda tomar una posición teniendo en cuenta las complejidades de cada caso, siempre con el propósito principal de asegurar el bienestar de nuestros conciudadanos”.

Démonos la oportunidad de escuchar a los expertos antes de ahuyentar a los inversionistas y desechar proyectos que se encuentran en una etapa madura para entrar a inyectar en el corto plazo grandes recursos a la economía regional. En el mediano plazo no habrá forma de recuperar las inversiones que se irán y los primeros en lamentarlo serán los próximos gobernantes. Ya será tarde.

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