sábado 04 de abril de 2020 - 12:00 AM

Haciendo frente al COVID-19

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Los epidemiólogos afirman que el COVID-19 no será la última pandemia. Vendrán otras, la naturaleza buscará restablecer el equilibrio que el ser humano ha roto al invadir todos los espacios y abusar de las demás especies. En cierta forma, el planeta nos está pasando factura y ajustando las cargas. Al mismo tiempo, resulta asombroso y esperanzador que en tan pocos días haya una recuperación tan grande en la calidad de las aguas y el aire, el azul del cielo y el regreso de especies silvestres a los bordes de las ciudades.

En buena hora el Gobierno del Presidente Duque ha tomado medidas drásticas al decretar la cuarentena obligatoria y anunciar un paquete de medidas de alivio. El objetivo primordial del distanciamiento social es prevenir los contagios, comprar tiempo, retardar el escalamiento del número de infectados, mientras se trata de reforzar la capacidad de respuesta del sistema de salud para atender a la mayor cantidad de personas que requieran hospitalización o ingresar a una UCI.

Pero, ¿qué va a pasar después del 13 de abril o cuando se decida levantar el confinamiento? Una vez la gente comience a viajar, a trabajar, los niños estén de vuelta en los colegios, el pico de la epidemia se va a dar. Estar confinados hasta tener la vacuna sería la solución, pero es impracticable, pues se profundizaría un daño mayor al que causa el virus a la estructura productiva del país y a su tejido social. Se quebrarían muchas empresas, tal vez algunos bancos, el desempleo superaría el 20%, morirían de hambre muchas personas, algo que dificilmente resistiría el país. Estaríamos abonando el terreno para otros virus: anarquía y populismo.

El aislamiento es necesario, pero también es importante que la economía, entendida como la suma de las actividades de las personas, no colapse. Crece el consenso de que es necesario volver a las actividades de forma escalonada, manteniendo cuarentenas selectivas por regiones, por edades, por sectores, por grupos de riesgo, invocando la disciplina y la conciencia solidaria para observar las reglas sanitarias que hemos aprendido durante el encierro forzado.

Son acertadas, aunque seguramente insuficientes, las medidas impartidas por el gobierno para dotar el sistema de salud y garantizar los ingresos de las familias. Por fortuna contamos con instrumentos que permiten la irrigación de recursos como Familias y Jóvenes en Acción, Adulto mayor, Sisben, y con sólidas instituciones como el Banco de la República que audaz e innovador ha desplegado todas sus baterías para garantizar liquidez.

Es momento para el apoyo solidario al gobierno y para el despliegue de liderazgos públicos y privados que actúen coordinadamente a la velocidad que requieren las circunstancias. #DeEstaSalimosJuntos

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