sábado 19 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Ignorancia y vandalismo

Escuchar este artículo

Las futuras generaciones no nos perdonarán y tendrán derecho a juzgarnos como una generación salvaje, inmadura y torpe, por la destrucción del patrimonio por motivos políticos. Además de los miles de millones perdidos en violencia contra la infraestructura de varias ciudades, ahora se suma otro hecho inaceptable, realizado sin capuchas y festejada con orgullo, como fue la reciente destrucción de la preciosa escultura ecuestre de Sebastián de Belalcázar, fundador de Popayán, que engalanaba el Morro de Tulcán, valiosa obra de arte patrimonio nacional, del artista español Victorio Macho Rogado (1887-1966), precursor de la escultura contemporánea española. Esta obra inaugurada en 1937, es uno de los símbolos de la esta bella ciudad y se hizo con el esfuerzo y los recursos de todos.

Son hechos repudiables que además se cometieron a la luz del día por un grupo de violentos ignorantes, investigación que deberá ser asumida por la Fiscalía y severamente castigada, para evitar que esta ola, que lamentablemente viene creciendo a nivel mundial, se convierta en una destrucción masiva de nuestro patrimonio. Debería la justicia obligar a la misma comunidad que lo destruyó, la Etnia Misak, a sufragar esta restauración descontándola de los recursos que el Estado les aporta. Por fortuna ya anunció el Alcalde de Popayán, Juan Carlos López y la Ministra de Cultura Carmen Inés Vásquez, su inmediata intervención para su restauración, que será costosa pero indispensable.

Cualquier tipo de violencia y destrucción de los bienes públicos debería ser rechazada categóricamente por la comunidad, son inversiones que han significado un enorme esfuerzo de las comunidades y que contribuyen a la calidad de vida de todos. Pero es aún más grave cuando se destruye un patrimonio invaluable e irrecuperable, como es el medio ambiente y el patrimonio cultural. Como sociedad no podemos permanecer indiferente y si los grupos étnicos exigen, así lo establece la Constitución, el respeto por sus tradiciones, valores y costumbres, como primer paso debe la justicia obligarlos a que ellos respeten la de todos los colombianos. Imposible que esta sea la propuesta de los grupos indígenas para la recuperación post COVID-19.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Otras columnas
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad