sábado 03 de julio de 2021 - 12:00 AM

La autoridad

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Siempre he creído y respetado el concepto de AUTORIDAD como algo indispensable en toda sociedad por su significado de jerarquía, potestad, respeto, y pienso que en estos momentos de desorden y caos en el país deberíamos reflexionar sobre ella, no solamente porque a veces sintamos su carencia en nuestros mandatarios sino porque la culpa de esta carencia, creo yo, tiene muchos antecedentes.

Si comparamos la educación de antaño con la actual, y no me refiero a los planes escolares sino a la educación en ciertos hogares de todas las condiciones sociales: en los estratos bajos los niños se crían muchas veces solos o cuidados por sus hermanos mayores pues su mamá está trabajando; en los estratos altos los niños son educados por su aya o niñera, o son enviados a un sofisticado jardín infantil, pues su mamá también está trabajando. En ambos casos esos bebés no saben bien, quién manda en la casa, quién es su mamá y cuando ella llega solamente les da gusto en todo.

Más tarde, cuando hay que reprenderlos por algo que hicieron mal, no se puede porque dizque “se frustran”. Ya mayorcitos consideran que a sus padres hay que tratarlos de igual a igual, pues según las teorías modernas los papás deben tenerse es como amigos. Hasta acá tampoco se conoce el concepto de autoridad: todos somos iguales, nadie merece respeto especial, no tenemos por qué obedecerles ni acatar sus órdenes pues los creen sin derecho a hacerlo.

Y saliéndonos del hogar, la autoridad, cuando existe, también se desconoce o se irrespeta y ¡de qué forma! Algunos de esos muchachos, educados sin autoridad, son los que sin respetar normas ni leyes, salen a las calles a pedir lo que muchas veces es cierto que se les debe, pero en otras, simplemente porque les parece “chévere” salir a protestar (¿por qué?)... y es precisamente de estos jóvenes de quienes ciertas organizaciones con fines políticos o subversivos se aprovechan para armar las tragedias campales que vivimos hace más de dos meses.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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