sábado 29 de octubre de 2022 - 12:00 AM

La conciencia de la evaluación

La vida cotidiana exige estar evaluando constantemente para diferenciar entre el valor y el mérito de los objetos, los procesos y las opciones vitales. Por lo tanto, recurrimos a la evaluación, pues permite dar el valor justo a cada objeto. Se evalúa cuando se va de compras, en una elección política, al seleccionar una película o al iniciar o terminar una relación de pareja. En fin, evaluar es un proceso de pensamiento orientado hacia mejores decisiones.

Cuando se trata de evaluar procesos complejos como el aprendizaje de los estudiantes el proceso se vuelve muy exigente, debido a que requiere tener conciencia de los criterios y de los propósitos; de los medios con los cuales se va a evaluar y, sobre todo, de los fines de la evaluación. El Ministerio de Educación Nacional, desde hace 20 años se han propuesto a los maestros unas herramientas de evaluación orientadas a mejorar los aprendizajes, y así pasar de la calificación numérica a la evaluación integral, es decir, evaluar competencias y no contenidos, y vincular activamente a los estudiantes en el proceso, con la finalidad de desarrollar espíritu crítico y autonomía intelectual. Otra idea que impulsa la política del MEN consiste en que todo proceso evaluativo implica una autoevaluación de la institución educativa, frente a los planes de estudio, las didácticas y los ambientes de aprendizaje.

La experiencia acumulada por el MEN en las últimas dos décadas ha permitido formular una política de evaluación auténtica, que se concreta en el programa Evaluar Para Avanzar. El maestro que se vincula a este programa accede al banco de preguntas estandarizadas del ICFES para realizar diagnósticos oportunos y confiables acerca del grado de desarrollo de las competencias básicas de los estudiantes. Asimismo, para que tome decisiones sobre la pertinencia de los planes de estudio, las estrategias pedagógicas y didácticas y de esta manera genere aprendizajes duraderos en la mayoría de los estudiantes, con el fin, de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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