sábado 30 de abril de 2022 - 12:00 AM

La guerra un fratricidio que no debemos consentir

Debemos escoger a quien logre reconciliar a los colombianos y consolidar una paz verdadera que nos permita lograr una sociedad menos violenta, más justa e igualitaria

En estos días el socorrano, Enrique Uribe Carreño, profesor en el instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Estrasburgo, escribió una columna para El País de España, que denominó: “La guerra un fratricidio que no debemos consentir”. Este magnífico artículo me llevó a reflexionar sobre la situación de Colombia, que desde sus inicios ha vivido una guerra fratricida inacabable.

Enrique se conduele ante la terrible guerra de Rusia contra Ucrania, y no dejo de pensar en que los colombianos nos hemos venido matando desde tiempos inmemoriales por distintas razones, casi siempre políticas, ideológicas o económicas.

Desde los inicios de nuestra república hemos venido enfrentándonos en guerras entre connacionales y con la llegada del narcotráfico, monstruo que se infiltró en todos los estamentos del Estado y en las diferentes clases sociales, la violencia produjo miles de muertos y desaparecidos. Los narcotraficantes se sentaron en el Congreso y fueron comprando a los funcionarios públicos, contaminaron las empresas privadas y asesinaron a quienes se opusieron a pactar con ellos.

No obstante los distintos acuerdos que se han realizado con los actores de la Guerra, los colombianos siguen muriendo por defender sus tierras, el medio ambiente, o sus costumbres. Los inexplicables y aterrorizantes asesinatos a líderes sociales y defensores de derechos humanos en nuestro país no cesan y nadie nos da respuesta.

Los colombianos se han insensibilizado ante tanta barbarie, hasta el punto de incorporar un lenguaje bélico y vengativo en su diario vivir, normalizando frases tan crudas como “la terapia del plomo” cuando se habla de combatir la delincuencia callejera.

En su escrito Enrique manifiesta que “solo una ciudadanía mundial capaz de garantizar la defensa de todas las formas de vida (animal, vegetal y humana), daría hoy una esperanza y mostrarían el camino” y nos recuerda una de las frases más célebres de Gandhi “ojo por ojo... y todo el mundo terminará ciego”.

Se aproximan unas elecciones cruciales para el futuro de nuestro país. Debemos escoger a quien logre reconciliar a los colombianos y consolidar una paz verdadera que nos permita lograr una sociedad menos violenta, más justa e igualitaria.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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