sábado 18 de mayo de 2019 - 12:00 AM

La Institucionalidad en crisis

Asombro, preocupación, desconcierto, indignación, angustia, son los sentimientos que afloran ante los hechos acaecidos en la semana que termina. A la profunda crisis que aqueja a nuestro sistema jurídico, se suman el fallo de la JEP que otorga el beneficio de no extradición a alias Jesús Santrich y ordena su inmediata libertad, y la consecuente renuncia del Fiscal General quien prefirió dejar su cargo antes de refrendar lo que consideró un desafío al orden jurídico y un golpe demoledor a la cooperación judicial internacional.

Desde hace décadas Colombia ha vivido bajo la amenaza del narcotráfico y la situación se tornó aún peor cuando las guerrillas y los llamados paramilitares entraron a participar en el negocio maldito, para enriquecerse y fortalecerse militarmente. Estas mafias han asesinado juristas, políticos, líderes sociales, funcionarios y a todo el que se oponga a sus intereses y en esta lucha ha sido la extradición una de las pocas herramientas que han mostrado efectividad.

En medio del estupor se han escuchado voces que ayudan a clarificar lo sucedido. Muy lúcida y valerosa la declaración de la magistrada de la JEP Claudia López, una de las dos que salvaron el voto, quien afirmó que “honrando una interpretación fidedigna del Acuerdo Final (del gobierno Santos con las FARC) y sus propósitos, la JEP debió negar el beneficio de la garantía de no extradición ... y remitir el expediente a la ... Corte Suprema de Justicia para continuar con el trámite de extradición...” como lo había solicitado la Procuraduría.

El Presidente Duque manifestó que dos de las objeciones presentadas (en mala hora negadas por el Congreso) buscaban evitar este tipo de desenlaces. Consideró que la decisión vulnera a las víctimas y al país puesto que tolera la reincidencia criminal prometió preservar la solidez institucional y convocó a todos los partidos para adelantar las reformas necesarias para cerrarle la puerta al narcotráfico.

Un escenario tan grave para la estabilidad política, jurídica y social, obliga a todos los demócratas a rodear las instituciones garantes del Estado de Derecho. Que así sea!

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