sábado 07 de septiembre de 2019 - 12:00 AM

La responsabilidad del voto

lo fundamental es conocer los antecedentes de cada candidato, sus condiciones intelectuales, éticas y morales
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La velocidad con que hoy vivimos y la agobiante sucesión de acontecimientos nos impiden detenernos a pensar en la importancia de las elecciones que se avecinan y su significado para nuestro futuro. Mucho se dice del valor del voto como derecho y como deber, de este privilegio que pocas veces valoramos y por ello lo ejercemos con gran ligereza. En medio de la corrupción desbordada, tenemos suficientes motivos para pensar con seriedad sobre quiénes queremos que dirijan nuestra ciudad y nuestra región. Y en esta difícil coyuntura, es notoria la ausencia del Estado, de instituciones académicas y/o de medios de comunicación, adelantando acciones que orienten a la ciudadanía sobre el voto consciente, sobre las consecuencias de una mala escogencia, sobre las condiciones y cualidades necesarias para ejercer los cargos de Alcalde, Gobernador, Concejal, Diputado o Edil, y no simplemente informando sobre mecánica electoral.

Claro está que desde hace algún tiempo se han venido realizando foros con candidatos que nos dan la oportunidad de conocerlos personalmente y oír sus propuestas de gobierno, pero bien sabemos que esas promesas raras veces se cumplen y que así firmen documentos bien elaborados sobre compromisos para actuar contra los graves males de nuestra sociedad, la verdad es que al final se trata de anuncios retóricos.

Pienso que lo fundamental es conocer los antecedentes de cada candidato, sus condiciones intelectuales, éticas y morales, sus realizaciones personales y profesionales, su compromiso real con el interés general: “por sus frutos los conoceréis”. También es preciso saber quiénes son sus compañeros de campaña, cuáles son, en su concepto, los problemas más graves que nos aquejan, el origen de la financiación de campaña, para así no guiarnos solamente por las vallas, los diseños de sonrisa, las propagandas millonarias y los programas imposibles.

Dediquémosle el tiempo suficiente a tan importante tarea democrática para informarnos bien, votar mejor y más tarde no tener que lamentar los resultados.

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