sábado 30 de octubre de 2021 - 12:00 AM

Oigamos a los dinosaurios

Colombia se ha quedado atrás, no se firmó el Acuerdo de Escazú, los líderes ambientales no han sido protegidos, por el contrario, trabajan arriesgando su vida y aumenta la cifra de desaparecidos.

Un dinosaurio irrumpió en la ONU en plena sesión de la Asamblea General, para advertir de la inminencia de la extinción de la raza humana.

Ustedes, les dijo, están subsidiando los combustibles fósiles y gastan miles de millones de dólares en ello, como si nosotros los dinosaurios hubiéramos subsidiado la creación de los meteoritos.

La raza humana está provocando su propia extinción, en el mundo hay millones de seres humanos que viven en la miseria, dijo el dinosaurio, salven a su especie antes de que sea demasiado tarde, es ahora o nunca.

No es un secreto, todos estamos siendo espectadores del cambio climático provocado por los más grandes depredadores del universo: los seres humanos.

El calentamiento global provoca todos los días grandes catástrofes naturales, sin que las más sofisticadas tecnologías logren hacer nada para detenerlo.

Parar esto es un reto para la humanidad, para los gobiernos del mundo. Pero parece como si a quienes nos dirigen sólo les importe el hoy y por eso no se toman las medidas drásticas para frenar esta catástrofe.

Observaba un grupo de jóvenes en el golfo de Morrosquillo, organizados con la dirección de la Armada y la W Radio, para limpiar el mar. Extrajeron toneladas de basura que los turistas habían arrojado al océano. Se trata de actividades individuales loables, pero necesitamos una política estatal de cambio climático que no se quede en el papel, sino que verdaderamente ejecute acciones para frenar las actividades humanas que cada día son más devastadoras de la naturaleza.

Colombia se ha quedado atrás, no se firmó el Acuerdo de Escazú, los líderes ambientales no han sido protegidos, por el contrario, trabajan arriesgando su vida como verdaderos héroes y aumenta cada día la cifra de desaparecidos.

La tala de árboles continua siendo una constante, las cuencas de los ríos y quebradas están desforestadas y nuestro Río Grande de la Magdalena es la cloaca de toda Colombia. ¿Será que el Dinosaurio tiene la razón ?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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