sábado 06 de julio de 2019 - 12:00 AM

Soluciones inaplazables

No es sólo un problema de Bucaramanga, una verdadera pandemia nacional son los muertos y lesionados por accidentes de motos.

De los retos complejos que tendrán los próximos alcaldes vemos cuatro prioritarios, el ambiental, la ética administrativa, el empleo productivo y la movilidad. En este último escenario hay un aspecto que se convirtió en el más grave problema de salud pública: La accidentalidad de las motos.

No es sólo un problema de Bucaramanga, una verdadera pandemia nacional son los muertos y lesionados por accidentes de motos. Las estadísticas señalan que son los motociclistas los protagonistas de la mayoría de los accidentes fatales, son tragedias graves y dolorosas.

Si lo anterior fuera poco, la mayoría de esos accidentes se concentran en los jóvenes de 20 a 35 años, ciudadanos que están en los mejores momentos de sus vidas, ya han recibido educación y preparación, edad de la máxima potencialidad productiva, además la pérdida de esas valiosas vidas deja viudos, huérfanos, padres destrozados y, en general, familias gravemente afectadas, que nunca se recuperarán totalmente.

La solución no sólo debe ser represión, las motos son hoy el 80% de los vehículos inmovilizados. Ellos aportan el 62% de las víctimas de siniestros viales, además en buena parte generados por impericia e imprudencia: exceso de velocidad, embriaguez, invasión de carril y el no respeto en la distancias de seguridad. La trilogía de motociclistas, autoridades y otros medios de movilidad aportan responsabilidades compartidas en esta verdadera masacre.

Pero parece que las autoridades y la sociedad en general siguen indiferentes y sin definir criterios al respecto. Si hoy en nuestra zona metropolitana hay más motos que vehículos de cuatro llantas, eso no se refleja en la normatividad ni en los diseños viales, que fue diseñada en décadas anteriores, cuando las motos eran un sistema de transporte marginal y de minorías, que debían adecuarse a los carriles y normas diseñados sólo para carros.

Si la democracia la respuesta prioritaria a las mayorías, el marco general de movilidad debería considerar que, después de los peatones, son las motos el punto primordial del diseño de la movilidad urbana.

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