sábado 18 de abril de 2020 - 12:00 AM

Todo cambió

hay lecciones positivas que nos viene dejando esta catástrofe: en nuestro país, tuvimos que aceptar que es prioritario atender la precariedad del sector de salud
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Cuando menos lo pensábamos, pues teníamos planeado compartir la Semana Santa con familiares y amigos, se nos presentó una circunstancia insólita, inesperada, que cambió nuestras vidas y costumbres. El frenético ritmo de la vida se reemplazó por un ambiente de calma y tranquilidad, el ruido y los trancones de las calles se convirtieron en quietud y silencio extraños. Lo increíble es que tan radical cambio fue producido por un minúsculo ser como lo es el Covid-19, que atacó en el mundo entero a pobres y ricos, poderosos y débiles, grandes y chicos, como para hacernos comprender que todos somos iguales.

El asunto fue tan sorpresivo y poderoso que ni los países más adelantados lograron detenerlo. La humanidad tuvo que aprovechar todos los recursos científicos a su alcance para evitar que las consecuencias fueran peores. Sin embargo, hay lecciones positivas que nos viene dejando esta catástrofe: en nuestro país, tuvimos que aceptar que es prioritario atender la precariedad del sector de salud; los sistemas empresariales y educativos se vieron obligados a cambiar sus rutinas presenciales, por la utilización de técnicas virtuales, para no paralizar sus procesos; la naturaleza, gracias a esta tregua, se empezó a regenerar; todos aprendimos, forzosamente, a usar la tecnología; los gobernantes tuvieron que revisar a fondo sus planes de desarrollo y hacer sus mejores esfuerzos para aliviar los efectos económicos y sociales producidos por un enemigo desconocido y brutal; y desde el punto de vista espiritual, los católicos cambiamos las acostumbradas “vacaciones” de Semana Santa por algo bien diferente, parecido a lo que en el pasado era la conmemoración de la pasión de Cristo, gracias a las profundas reflexiones hechas por los pastores de la iglesia, encabezados por el Papa Francisco desde El Vaticano, en unas ceremonias sobrias e inolvidables trasmitidas por diferentes medios de comunicación.

El hecho de que la Cuarentena que estamos sufriendo haya coincidido con la época de penitencia y sacrificio que es la Cuaresma, nos llena de esperanza de que al final también tendremos una gloriosa resurrección.

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