sábado 02 de julio de 2022 - 12:00 AM

¿Transportarnos?:

No merece la gran ciudad, compuesta por los cascos urbanos de cuatro municipios y capital de Santander el no contar con un real sistema de transporte público. El evidente fracaso de Metrolínea debió solucionarse hace largos años, dado que en materia de movilidad ciudadana es prioritario lo colectivo. El desarrollo urbano de la gran ciudad se ha venido generando en sentido norte-sur, así que la principal arteria vial de la metrópoli es la conexión Bucaramanga-Piedecuesta. Tal arteria ha de tener amplia capacidad para el servicio masivo y para el tráfico particular; y se justifica que los carriles izquierdos de sus dos calzadas se empleen en especial por el transporte colectivo, pero su separación física debe eliminarse en el tramo Bucaramanga-Floridablanca como ya ocurre entre Florida y Piedecuesta, para facilitar su uso eventual por los demás vehículos.

Recomponer el transporte masivo, aunque indispensable, es una tarea que con creces ha superado la habilidad de los últimos alcaldes, quienes le han restado su importancia o ignoraron la necesidad de volver a empezar “de ceros”: actualizar los estudios de transporte en nuestra área metropolitana y gestionar -en principio- los recursos financieros necesarios para que los operadores logren contar con la totalidad de los equipos colectivos que se requieran. Igualmente nuestros mandatarios tienen que reconocer que Metrolínea (“ente gestor”) necesita profundos cambios, para cumplir con acierto sus fundamentales funciones.

Mientras subsista la situación a que se refieren los dos párrafos anteriores, la movilidad urbana en transporte liviano o individual (autos, motocicletas y bicicletas) no decaerá en importancia y por ello los alcaldes de los cuatro municipios conurbados deben actuar con máxima coordinación y en forma muy acertada. La “solución” ciclovías no es solución alguna, luego debe evitarse. Las motocicletas crean todo tipo de problemas por la incultura ciudadana de sus conductores, pero es opción eficaz para sus usuarios. Usar taxis y automóviles particulares es forma costosa de movilización, pero es un medio que merece gran atención de los gobernantes, consistente en la ampliación de la red vial con varios tramos nuevos y pasos elevados, mejorar la red de semáforos, incentivos para parqueaderos y amplia capacitación de los agentes de tránsito.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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