sábado 13 de noviembre de 2021 - 12:00 AM

Un colmo de colmos

Quienes tuvieron a su cargo el “estudio” de los entes que se consideraron, el único que ofreció prestar servicios sin cobro alguno para administrar el amplio programa de obras fue el Idesan.
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El tema de Idesan y de los peajes de Lebrija y Rionegro sigue en ascuas. ¿A qué se debe tal situación? Hay variados motivos, pero el más sobresaliente es que en Santander jamás se había presentado un tan “sobresaliente” caso de corrupción como este. Insisto en la variedad de motivos, entre los que algunos no han sido destacados ni se han publicado aún.

Desde luego el primero gira alrededor de la escogencia de Idesan para “administrar” unos peajes que durante 16 o más años sumarán cerca de un billón de pesos, primero en manos de una fiducia, pero luego manejados por un instituto departamental, para contratar el diseño, construcción y mantenimiento de las vías que más requiere la ciudad conurbada y de mayor importancia en Santander.

Tan básico rol no se tuvo en cuenta para esta adjudicación, o se supuso que tal entidad tenía larga experiencia en esas labores, a pesar de que la razón de su creación y su objetivo nunca han pasado de financiar proyectos de interés departamental y, peor aún, hacer préstamos de tipo personal a varios personajes de la política local.

“Lo barato sale caro”. Quienes tuvieron a su cargo el “estudio” de los entes que inicialmente se consideraron, entre los que estuvo el Área Metropolitana de Bucaramanga, el único que ofreció prestar servicios de toda clase sin cobro alguno para administrar el amplio programa de obras viales fue el Idesan.

Y listo: ¡acojamos al que no cobra! Además se aduce que quien fungía como gobernador de Santander “deseaba” o exigió esa escogencia. Cabe preguntar: ¿por qué las otras entidades públicas admitieron que el Departamento tenía ese derecho?

Y aún más: ¿por qué se adjudicó sin algún concurso de méritos, la operación del convenio y la administración de tan cuantiosos recursos?

De otro lado, los peajes que el Invías cedió son un bien público y el cedente un ente público. ¿Esa entidad podía traspasar a cualquiera otra uno de sus bienes públicos, sin mediar algún proceso legal? ¿En qué ha quedado la responsabilidad del Invías por la buena inversión de tan cuantiosos y delicados recursos?

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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