sábado 18 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

Y seguimos enredados

Urge más que nunca la instalación de las mesas de diálogo que ofreció establecer la ministra de Transporte cuando a instancias de la Fundación Participar se reunió en octubre con su equipo de trabajo y varios líderes santandereanos.

Al contemplar el espectacular desarrollo de la infraestructura urbana de ciudades como Barranquilla, se siente envidia de la buena al ver que sus gobernantes han sabido gestionar tantas obras importantes para esos territorios.

En Santander se nos pasó otro año y poco logramos avanzar en materia de vías, aparte de la concesión de la Ruta del Cacao que va cumpliendo su cronograma a buen ritmo. Cuando esperábamos que se comenzaran a ejecutar (¡por fin!) las obras inconclusas que nos dejó la abandonada Concesión ZMB con los recursos del Convenio 1113 suscrito en 2016 con duración de 12 años, para que el Departamento administrara los recursos de los peajes de Lebrija y Rionegro, ahora resulta que se va tener que declarar desierta la licitación porque sin el recaudo de los más de $ 40 millones de pesos diarios del peaje de Rionegro no habrá cierre financiero y así la banca no va a otorgar el crédito que requiere el proyecto. Todo un círculo vicioso.

Como se recordará, la comunidad rionegrana destruyó el 2 de agosto las instalaciones del peaje porque consideran que los dineros recaudados no han beneficiado en nada la conectividad del municipio y se ha opuesto a que vuelva a operar. Para comenzar a desenredar esta madeja, habría que escuchar a la comunidad, dimensionar el costo de las soluciones que demandan y evaluar la razonabilidad económica de las mismas.

Entre tanto, Santander y Bucaramanga aspiran a que el Convenio sea prorrogado por 14 años, que sumados a los 6 que aún faltan, serían 20 años para recaudar alrededor de un billón de pesos que se destinarían a mejorar nuestras precarias vías. Cabe suponer que después de las tensiones de los últimos meses, para que la ANI y el INVIAS acepten continuar con el IDESÁN como operador del convenio, será conveniente modificar su gobierno corporativo para dar mayores garantías de idoneidad.

Urge más que nunca la instalación de las mesas de diálogo que ofreció establecer la ministra de Transporte cuando a instancias de la Fundación Participar se reunió en octubre con su equipo de trabajo y varios líderes santandereanos. Nuestras aspiraciones son legítimas, hemos esperado demasiado y la paciencia tiene un límite.

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Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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