domingo 22 de febrero de 2009 - 10:00 AM

El caso awá, ¿simple genocidio brutal?

Frente a las conductas en apariencia erráticas de las Farc, interpretándola como dislocación de los núcleos supérstites. Tal el caso del asesinato múltiple de indígenas awá que públicamente han anunciado su aislamiento del conflicto armado en el que no tienen cómo ni para qué participar. Tampoco obedece a la represalia por supuesta ayuda al Ejército con informaciones. Las Farc saben bien que tal ayuda no ha existido.

Entonces cabe preguntarse, ¿por qué semejante barbarie que consolida la opinión internacional en la calificación de terroristas que tanto parece preocupar a la cúpula del movimiento? Partamos de una base incuestionable: cada acto, cada golpe, obedece a una estrategia calculada y de alguna manera contribuye a su desarrollo, como puede comprobarse experimentalmente si se sigue con penetración analítica su sangrienta historia criminal.

En el caso awá, esta inofensiva comunidad indígena no constituye amenaza alguna para las Farc. Ni siquiera un peligro remoto. Lo que las Farc persiguen es el dominio de un área vital para su misma supervivencia, así como para las posibilidades de recuperar la capacidad de combate que las Fuerzas Armadas vienen golpeando sistemáticamente. Nariño – Putumayo configuran una región que en términos geopolíticos se denomina de gravitación estratégica. Para las Farc significa un corredor de comunicación con el mundo exterior que vienen defendiendo tenazmente, con más empeño en la medida que se les cierran otras vías de exportar cocaína y recibir material de guerra para proseguir su lucha.

Obcecada y tercamente, pese a la evidencia de que su objetivo, toma del poder por la violencia, dejó de ser alcanzable. Los awá no constituyen peligro o amenaza sino estorbo. Podrían derivar su neutralidad hacia un apoyo oculto al Ejército y hay que evitarlo por medio del terror, con lo cual se sienta, además, un precedente para la población toda de los dos departamentos.

Para el Estado, la respuesta debe ser tan integral como la conducta de las Farc: Combinación de poder militar adecuado como eje del esfuerzo de aislamiento, destrucción de la fuerza criminal y medidas para aliviar las urgencias colectivas de una zona duramente golpeada por el conflicto mismo y la marginación histórica en que se ha desarrollado su existencia.

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