martes 12 de septiembre de 2023 - 12:00 AM

Gerardo Martínez

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Columna de
Gerardo Martínez

Tres meses de incertidumbre

si estaba o no habilitado,

porque el tal certificado

no daba completa lumbre.

Como ocurre de costumbre

muchos tomaron partido:

Unos, “el dios bienvenido,

el salvador, el mesías”;

otros, con las griterías

de corrupto y de vendido”.

Pero, ocurrió que ahora sí,

aparecieron sanciones

y se oyeron los pregones

de: “chao ingeniero, te vi”.

Duro, el poder es así,

- necesario es que lo diga-

pues la ambición siempre abriga

sucesos inesperados:

se quedaron enflorados

y se le totió la Liga.

Arturo quedó seguro

Detención intramural

le decretaron a Arturo

para tenerlo seguro

y que no se porte mal.

Él, persona sinigual,

muy distinguido y afable,

cayó en delito probable

de perversas consecuencias,

y, a pesar de sus influencias,

dejó de ser intocable.

Entonces, en la Picota,

con otros muy distinguidos,

aunque sean los consentidos,

están sufriendo derrota.

Ya no es justicia remota

encerrada como ostra,

con negligencia por costra;

es justicia diligente

que tramita el expediente

a los de “la Costa Nostra”.

Uno más de cuello blanco

al que quitan la aureola,

para incendiarle la cola

con fino licor de estanco.

Falló el equipo ese flanco

y se expone a la caída.

Sea la cárcel bienvenida

para ricos prepotentes,

que se dicen inocentes,

en Olímpica salida.

Ñapa uno:

Para el Congreso procero

pidió respeto Iván Name.

Más, ahora que me entero,

les recuerda el pueblo entero

que este congreso es infame.

Ñapa dos:

Un exalcalde enfermito

en hospital se internó.

Pero resultó un refrito,

pantomima de delito

y a la cana regresó.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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